El papa León XIV lanzó este lunes un fuerte llamado internacional para regular el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), al advertir que los “algoritmos opacos” controlados por unas cuantas empresas privadas podrían derivar en nuevas formas de deshumanización, exclusión y dominio.
Durante la presentación de su primera encíclica, titulada “Magnifica humanitas”, el pontífice sostuvo que la revolución tecnológica actual representa uno de los mayores desafíos contemporáneos para la humanidad y aseguró que la IA debe estar al servicio del bien común, y no de intereses económicos o militares.
Desde el Vaticano, León XIV afirmó que la inteligencia artificial “tiene que ser desarmada” de las lógicas que la convierten en una herramienta de control, muerte o exclusión. Explicó que eligió deliberadamente el término “desarme” para despertar conciencias frente a una transformación tecnológica con consecuencias comparables, a las revoluciones industriales del pasado.
IA y conflictos bélicos
El pontífice expresó preocupación por el uso de sistemas de inteligencia artificial en conflictos armados recientes, en referencia a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, y señaló que la tecnología ya está modificando la forma en que se desarrollan las guerras modernas.
En ese contexto, comparó el desarrollo de la IA con la energía nuclear, al considerar que ambas requieren controles éticos y políticos estrictos.
“La inteligencia artificial actual exige desarme, porque, al igual que la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común”, expresó durante su intervención.
Asimismo, subrayó que las decisiones tecnológicas nunca deben separarse de la conciencia humana ni de la responsabilidad moral.
La encíclica “Magnifica humanitas”, dividida en cinco capítulos, aborda la necesidad de proteger la dignidad humana ante el avance acelerado de la inteligencia artificial.

En el documento, el Papa sostiene que la tecnología no es inherentemente mala, pero advierte que tampoco es neutral, ya que refleja los intereses y valores de quienes la diseñan, financian y regulan.
“La humanidad, creada por Dios en toda su grandeza, se enfrenta hoy a una decisión crucial: construir una nueva Torre de Babel o edificar una sociedad donde Dios y la humanidad convivan”, señala el texto en una de sus reflexiones iniciales.
Además, el líder de la Iglesia católica pidió fortalecer los marcos jurídicos internacionales, establecer organismos de supervisión independientes y garantizar que los ciudadanos estén informados sobre el impacto de los sistemas de IA.
Presentación inédita en el Vaticano
En un gesto considerado inusual dentro del Vaticano, León XIV presentó personalmente la encíclica acompañado por líderes religiosos, académicos y especialistas en inteligencia artificial, entre ellos Christopher Olah, cofundador de Anthropic.
La participación de Olah llamó la atención debido al creciente acercamiento de Anthropic con comunidades religiosas y líderes espirituales para discutir las implicaciones éticas del desarrollo tecnológico.
También participaron los cardenales Michael Czerny y Víctor Manuel Fernández, así como expertos universitarios y representantes de organismos eclesiásticos.
El papa insistió en que el futuro tecnológico no puede beneficiar únicamente a una élite económica o política. Por ello, convocó a gobiernos, empresas, científicos y ciudadanos a trabajar de manera conjunta para orientar la inteligencia artificial hacia el bienestar colectivo.
“No poseemos respuestas técnicas, pero aportamos una sabiduría sobre la humanidad que nuestro tiempo necesita urgentemente”, afirmó el pontífice, quien además recordó que cada persona es única, libre e irremplazable.
Finalmente, León XIV llamó a promover una sociedad “más humana y fraterna”, basada en la cooperación, la escucha y la responsabilidad compartida frente al avance tecnológico.