La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica para exhortar a los países de América a fortalecer las campañas de vacunación contra el sarampión, ante el aumento acelerado de contagios registrado durante este año.
De acuerdo con el organismo, la región atraviesa el mayor brote de la enfermedad en más de dos décadas, con cifras que superan ampliamente las reportadas durante 2025.
Hasta el momento, se han confirmado 47 mil 500 casos de sarampión en dieciséis países del continente, además de 44 fallecimientos registrados en tres naciones.
La mayoría de los contagios se concentra en cuatro países
La OPS detalló que aproximadamente el 95% de los casos confirmados se encuentran en Guatemala, México, Estados Unidos y Perú.
La cifra actual representa más de tres veces los contagios reportados durante todo 2025, cuando se contabilizaron 15 mil casos en quince países y 32 defunciones.

Ante este panorama, la organización considera que el riesgo para la salud pública asociado al sarampión en la región se mantiene en un nivel “muy alto”.
Preocupa expansión de la enfermedad
Entre los factores que han elevado la preocupación de las autoridades sanitarias se encuentran el incremento de la mortalidad, la aparición de casos en nuevas zonas y la propagación vinculada a los viajes internacionales y eventos masivos.
La OPS también advirtió sobre el impacto que puede tener el brote en comunidades con acceso limitado a servicios de salud, donde las coberturas de vacunación suelen ser menores.
La vacunación sigue siendo la principal protección
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por el aire o mediante gotas respiratorias expulsadas por personas infectadas al toser o estornudar.

Entre sus síntomas más comunes se encuentran fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis y erupciones en la piel. En los casos más graves puede provocar complicaciones como neumonía, encefalitis, pérdida de la visión e incluso la muerte.
La OPS reiteró que la vacunación continúa siendo la herramienta más efectiva para prevenir los contagios, reducir las complicaciones y evitar la propagación de la enfermedad en las comunidades.