El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó que cinco pacientes se han recuperado de un tipo raro de ébola durante la inauguración de un nuevo centro de tratamiento en la ciudad de Bunia, en el este del país africano.
“Cuatro personas serán dadas de alta hoy y hubo una que fue dada de alta anteayer”, señaló el funcionario, al destacar que, pese a la gravedad del brote, la recuperación de pacientes es posible.
El brote actual corresponde al virus de Bundibugyo, una variante para la cual no existe hasta el momento una vacuna ni tratamiento aprobado.
De acuerdo con cifras oficiales recientes, se han registrado 906 casos sospechosos y 223 muertes relacionadas con el brote en territorio congoleño.
En Uganda, país vecino, se han confirmado al menos nueve casos y una muerte asociada a esta enfermedad.
La OMS había reportado días antes la primera recuperación documentada de un paciente con esta variante durante el actual brote.
Desafíos en la respuesta
Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han advertido que el virus continúa propagándose más rápido que la respuesta sanitaria, pese a la mejora en infraestructura médica y la llegada de ayuda internacional.

Entre los principales retos se encuentran la necesidad de ampliar las pruebas diagnósticas, acelerar el despliegue de personal médico y garantizar el acceso constante a suministros.
Además, los trabajadores de la salud enfrentan riesgos debido a la resistencia de algunas comunidades a los protocolos sanitarios, especialmente en el manejo de cuerpos, lo que ha derivado en ataques a centros de salud.
Llamado a la comunidad
El titular de la OMS subrayó la importancia de que la población acuda a los centros de salud ante la aparición de síntomas para recibir atención oportuna.
“Podemos detener este ébola y quienes lo padezcan pueden recuperarse, pero es fundamental que todos participen en la respuesta”, expresó.
Por su parte, autoridades sanitarias locales destacaron que, con el tratamiento sintomático actual, se han observado avances positivos en la recuperación de pacientes.

La respuesta al brote también se ha visto afectada por la violencia en la región, donde operan grupos armados que han perpetrado ataques en zonas cercanas.
Estos conflictos dificultan las labores médicas y el acceso a comunidades afectadas, complicando los esfuerzos para contener la propagación del virus.
A pesar de los desafíos, autoridades sanitarias y organismos internacionales mantienen la expectativa de controlar el brote en el corto plazo.