Nepal ha reforzado casi dos semanas después de la devastadora riada del 26 de agosto la búsqueda dentro de los túneles de varias centrales hidroeléctricas, donde el Ejército calcula que pueden encontrarse unas 121 personas y donde los equipos mantienen algunas de sus mayores esperanzas de hallar todavía supervivientes.
El Ejército ha movilizado más personal y maquinaria para abrirse paso por galerías bloqueadas por toneladas de barro, rocas y escombros en las centrales de Rasuwagadhi, Trishuli-3A, Trishuli-3B, Chilime y Upper Trishuli-1, explicó su portavoz, el general de brigada Rajaram Basnet.
El Ejército estima que unas 121 personas pudieron entrar en los túneles antes de que la riada arrasara las instalaciones, una cifra que acota considerablemente las cerca de 900 personas vinculadas a proyectos hidroeléctricos que llegaron a figurar como desaparecidas tras la catástrofe.
Basnet recalcó que ese primer recuento no significaba que todas ellas hubieran quedado atrapadas bajo tierra. El Ejército considera que parte de los trabajadores pudo ser alcanzada por la riada fuera de las galerías.
La prioridad concedida ahora a las búsquedas subterráneas llega después de que los túneles hayan ofrecido algunos de los rescates más tardíos de la catástrofe.
Los túneles afectados por la riada no han colapsado en su mayor parte, sino que permanecen estructuralmente en buenas condiciones pero llenos de rocas, barro y agua, una circunstancia que puede haber dejado espacios protegidos en su interior.
Casi dos semanas después de que la riada sepultara poblaciones e infraestructuras a lo largo de los ríos Bhote Koshi y Trishuli, bajo tierra sigue desarrollándose una de las pocas búsquedas en las que los equipos mantienen abierta la posibilidad de encontrar personas con vida.