Sergei Ivanov, exministro de Defensa de Rusia y uno de los colaboradores más cercanos del presidente Vladímir Putin durante los primeros años de su administración, falleció a los 73 años, informó este viernes el Kremlin.
La presidencia rusa no dio a conocer la causa de la muerte ni ofreció más detalles sobre el fallecimiento. Tras conocerse la noticia, Vladímir Putin expresó sus condolencias a la familia del exfuncionario.
Fue considerado posible sucesor de Putin
Al igual que el mandatario ruso, Ivanov formó parte de la extinta KGB y fue designado ministro de Defensa en 2001, cargo que desempeñó hasta 2007.
Durante su gestión estuvo al frente de las Fuerzas Armadas en el periodo de la segunda guerra en Chechenia, conflicto en el que Rusia sofocó el movimiento separatista en esa región.
Cuando Putin dejó temporalmente la presidencia en 2008 debido a los límites constitucionales para ocupar el cargo de manera consecutiva, Ivanov fue considerado por diversos analistas como uno de los principales aspirantes a sucederlo.

Sin embargo, el mandatario eligió a Dmitry Medvedev como presidente, mientras él asumía el cargo de primer ministro antes de regresar al Kremlin en 2012.
Algunos observadores señalaron entonces que Putin habría descartado a Ivanov por considerarlo demasiado ambicioso y por el riesgo de que buscara mantenerse en la presidencia.
Continuó en el círculo cercano del Kremlin
Pese a no convertirse en sucesor de Putin, Ivanov permaneció en puestos de alto nivel dentro del gobierno ruso.
Entre 2007 y 2011 ocupó el cargo de viceprimer ministro y posteriormente fue jefe de gabinete del Kremlin entre 2011 y 2016.
Ese mismo año fue designado enviado presidencial para asuntos relacionados con la protección del medio ambiente y el transporte, una responsabilidad considerada principalmente de carácter honorífico y con menor influencia política.
Ivanov dejó ese puesto a principios de este año.
Al igual que otros altos funcionarios rusos, Sergei Ivanov fue objeto de sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea como respuesta a la invasión militar de Rusia en Ucrania.