Un devastador frente frío ha golpeado con fuerza el estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil, dejando hasta el momento un saldo trágico de 28 personas fallecidas y al menos 40 desaparecidos. Las autoridades mantienen la alerta máxima ante el pronóstico de nuevas lluvias que amenazan con agravar la crisis humanitaria en la región.
El epicentro del desastre
El municipio de Juiz de Fora se ha convertido en el punto más crítico de esta catástrofe meteorológica, pues según el último balance oficial del Cuerpo de Bomberos, en esta localidad se han confirmado 21 muertes, mientras que las labores de rescate se centran en localizar a 37 personas que permanecen bajo los escombros.
La situación es igualmente desoladora en Ubá, a unos 100 kilómetros de distancia, donde los daños materiales son de tal magnitud que el acceso por vía terrestre se encuentra prácticamente bloqueado, dificultando la entrada de suministros y el traslado de heridos.
Una noche de caos y destrucción
En apenas unas horas, el volumen de agua superó los registros mensuales habituales, provocando deslizamientos de tierra masivos y el colapso de infraestructuras clave, por lo cual, cerca de 700 habitantes han tenido que abandonar sus hogares debido a inundaciones y fallos estructurales en puentes y carreteras.

Uno de los incidentes más graves ocurrió en el barrio Parque Jardim Burnier, en Juiz de Fora, donde un talud sepultó una docena de viviendas. El mayor Demetrius, del Cuerpo de Bomberos, informó que en ese punto específico se han recuperado cinco cuerpos, mientras que la comunidad estima que al menos 15 personas más permanecen enterradas.
Actualmente, medio millar de efectivos de seguridad y perros rastreadores trabajan sin descanso; por el momento han logrado rescatar con vida a 98 personas, pero el tiempo corre en contra mientras buscan supervivientes entre las 74 viviendas que se derrumbaron totalmente.
Respuesta gubernamental y riesgos persistentes
El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, calificó la situación como un "momento muy triste" y confirmó que miles de ciudadanos se encuentran sin suministro de luz ni agua potable.
Por su parte, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, desde Abu Dabi, ordenó la movilización inmediata de recursos federales y el envío de equipos de salud para asistir a los damnificados.
La inestabilidad climática persistirá. Se espera que este miércoles un nuevo frente frío intensifique las precipitaciones, y para el jueves, un área de baja presión cerca del litoral podría extender las tormentas hacia la región metropolitana de Belo Horizonte, manteniendo a todo el sureste brasileño en vilo.