La muerte de un estudiante de 23 años en la ciudad de Lyon colocó nuevamente a Francia en el centro de un debate sobre violencia política y radicalización juvenil. El presidente Emmanuel Macron pidió calma antes de las marchas convocadas por grupos de ultraderecha en homenaje a la víctima, en un contexto marcado por la cercanía de procesos electorales clave.
Quentin Deranque falleció días después de sufrir una golpiza durante enfrentamientos entre simpatizantes de extrema izquierda y ultraderecha. El choque ocurrió al margen de una asamblea estudiantil donde participaba una legisladora identificada con la izquierda radical.
¿Qué ocurrió en Lyon y por qué escaló?
De acuerdo con la fiscalía local, siete personas enfrentan cargos preliminares por homicidio intencional, violencia agravada y asociación delictiva. Seis fueron imputadas por los tres delitos, mientras que la séptima es señalada por complicidad.
Lyon es considerada por los servicios de inteligencia franceses como un foco histórico del activismo de extrema derecha. En años recientes también surgieron colectivos de extrema izquierda en respuesta a esa presencia, lo que ha derivado en enfrentamientos recurrentes.
Macron anuncia revisión de grupos violentos
Desde una feria agrícola en París, Macron anunció que la próxima semana encabezará una revisión integral de grupos activistas violentos con posibles vínculos partidistas. No descartó la disolución de organizaciones que promuevan actos violentos.
“En la República, ninguna violencia es legítima. No hay lugar para milicias, vengan de donde vengan”, afirmó el mandatario.
El llamado a la calma también fue respaldado por los padres del joven, quienes decidieron no participar en el homenaje público.
Tensiones crecen rumbo a las elecciones
El caso detonó acusaciones contra La Francia Insumisa y su líder Jean-Luc Mélenchon, quien ha rechazado cualquier responsabilidad y condenó la violencia. Sectores de derecha, incluida la Agrupación Nacional, han pedido un frente común contra esa formación.
Con elecciones municipales previstas para marzo y la presidencial en el horizonte, la muerte del estudiante intensificó la polarización en Francia y reabrió cuestionamientos sobre el papel de los movimientos radicales en la vida política del país.