Las autoridades de Rusia comenzaron a aplicar restricciones contra la aplicación de mensajería Telegram, de acuerdo con reportes difundidos este lunes por medios locales. La medida se produce antes de la fecha que se había anticipado para su implementación, prevista originalmente para abril.
Usuarios en distintas regiones del país empezaron a reportar fallas al intentar utilizar la plataforma, lo que apunta a un bloqueo progresivo del servicio en territorio ruso.
Según información publicada por el diario Kommersant, tan solo durante la mañana de este lunes se registraron más de 2 mil 500 reportes de problemas relacionados con el funcionamiento de la aplicación.
Usuarios reportan fallas en varias ciudades de Rusia
La mayoría de las quejas provienen de Moscú y su zona metropolitana, aunque también se han detectado dificultades para acceder a Telegram en otras ciudades importantes como San Petersburgo y en diversas regiones de la parte europea del país.
Las autoridades ya habían advertido días antes sobre la posibilidad de que el servicio dejara de funcionar en el corto plazo, incluso para quienes intenten acceder mediante redes privadas virtuales (VPN).
La advertencia fue mencionada la semana pasada por legisladores de la Duma, la cámara baja del parlamento ruso, quienes anticiparon nuevas medidas para restringir el uso de la aplicación.
Disputa por privacidad y control de datos
El conflicto entre el gobierno ruso y la plataforma se centra en una exigencia de la justicia del país para que Telegram traslade al territorio ruso los servidores donde se almacenan los datos de los usuarios.
De acuerdo con las autoridades, esta medida permitiría mejorar la supervisión de contenidos y combatir actividades ilegales que, aseguran, se organizan a través del servicio de mensajería.
Funcionarios rusos también han señalado que la plataforma ha sido utilizada por estafadores y por personas involucradas en distintos delitos, lo que justificaría el endurecimiento de los controles.
Telegram acusa intento de censura
Por su parte, el fundador de Telegram, Pável Dúrov, sostiene que las presiones del gobierno ruso forman parte de un intento por limitar la libertad de expresión y aumentar el control sobre la comunicación digital en el país.
Las restricciones contra Telegram se producen después de que en febrero comenzara una ralentización del servicio. Esta medida llegó tras el bloqueo de WhatsApp, que durante años fue la aplicación de mensajería más utilizada por los ciudadanos rusos.
Se estima que Telegram cuenta con cerca de 100 millones de usuarios en Rusia, lo que convierte al país en uno de los mercados más importantes para la plataforma.