El representante permanente de Israel ante la ONU, Danny Danon, advirtió que su país responderá ante cualquier amenaza durante el alto el fuego pactado con Líbano, en un contexto de tensión que se mantiene pese al acuerdo de cese de hostilidades por 10 días.
“Si nos sentimos amenazados, reaccionaremos. “No nos vamos a ir a ninguna parte”, declaró el diplomático israelí ante medios de comunicación a las afueras del Consejo de Seguridad, al subrayar que Israel mantendrá su presencia y vigilancia en la zona.
Advertencias en medio de la tregua
Las declaraciones se producen horas antes de la entrada en vigor del acuerdo anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras reuniones sostenidas en Washington entre representantes de Israel y Líbano.
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó que el Ejército mantendrá una zona de seguridad de hasta 10 kilómetros en el sur del Líbano, lo que, aseguró, permitirá mayor control territorial durante la tregua.
“Es una zona más sólida y controlable que la anterior. Aquí es donde estamos y no nos iremos”, afirmó el mandatario, al reforzar la postura de permanencia militar en la región.
Desde el lado libanés, el grupo chií Hezbollah advirtió que el acuerdo no debe traducirse en ventajas operativas para Israel, al exigir que el alto el fuego sea respetado en todo el territorio sin permitir “libertad de movimiento” a fuerzas israelíes.
Choque político y contexto del conflicto
Previo a referirse al acuerdo, Danon lanzó críticas contra el secretario general de la ONU, António Guterres, por equiparar las acciones militares de Israel y Hezbollah, señalamiento que calificó como incorrecto.
El embajador sostuvo que no es válido comparar a un Estado con una organización armada, y exigió una rectificación de las declaraciones emitidas desde la ONU.
El conflicto se intensificó tras la ofensiva iniciada por Israel el pasado 2 de marzo contra Hezbollah, grupo respaldado por Irán, en un escenario regional marcado por la escalada tras ataques previos que detonaron una nueva fase de confrontación en Oriente Medio.
En las últimas seis semanas, los enfrentamientos han dejado un saldo de 2,196 muertos en Líbano, incluidos 172 menores de edad, además de 7,185 personas heridas, entre ellas 661 niños, de acuerdo con autoridades sanitarias.
A esto se suma el desplazamiento de más de 1.3 millones de personas, lo que agrava la crisis humanitaria en la región.
Aunque el alto el fuego abre una ventana temporal para reducir la violencia, las posturas de ambas partes reflejan un escenario frágil, donde persisten las advertencias militares y la desconfianza política.