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Irán insta a países musulmanes a ejercer una presión económica sobre Israel

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Los países árabes ignoraron hasta el momento el mensaje de la República Islámica y, por eso, el gobierno de Teherán decidió tomar las riendas él mismo anunciando sanciones contra las empresas extranjeras relacionadas con el Estado hebreo.

En un mensaje a su homólogo argelino, Abdelaziz Bouteflika, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, lanzó un llamamiento a los “países musulmanes independientes y libres”, según informó el domingo la agencia argelina APS.

Según Ahmadinejad, los Estados árabes deben “coordinar sus acciones en todos los sectores políticos y económicos contra los dirigentes sionistas criminales para que lamenten sus actos salvajes”.

Para que su mensaje no cayera en saco roto, el presidente iraní no escatimó esfuerzos y envió a 22 emisarios a varias capitales, anunció el miércoles pasado el portavoz de la diplomacia iraní, Hassan Ghashghavi.

Venezuela, uno de los pocos aliados del régimen de los ayatolás incluido en esa gira diplomática, expulsó el 6 de enero al embajador israelí en Caracas.

El lunes, el diario gubernamental iraní Irán anunció que el gobierno presentará ante el Parlamento un proyecto de ley para sancionar a las “empresas que inviertan en los territorios ocupados (Israel) o que ayuden al régimen sionista”.

Por el momento se desconocen los detalles de este proyecto, al igual que los referentes a la orden dada el 5 de enero por el ministro de Industria, Ali Akbar Mehrabian, de suspender “las actividades de distribución y producción de las empresas sospechosas de contar con accionistas sionistas”.

Irán tiene unas pocas empresas extranjeras instaladas en su territorio, como el constructor automovilista francés Renault o el grupo alimentario suizo Nestlé.

Otras empresas distribuyen su producción en el territorio iraní, como la surcoreana Samsung. Y otras, concretamente del sector petrolero y del gas, están instaladas desde hace mucho tiempo, como el grupo francés Total o el anglo-holandés Shell.

La única empresa afectada hasta ahora es el grupo italiano de prendas de vestir Benetton: una de sus tiendas fue incendiada en Teherán el 30 de diciembre por desconocidos y otras cuatro fueron cerradas por las autoridades a principios de enero durante más de una semana.

La prensa gubernamental había acusado a Benetton de estar relacionado con “la red sionista”.

Ghashghavi se limitó a anunciar el lunes que “el Parlamento, al igual que el gobierno, intenta seriamente identificar las empresas sionistas”. Y, por su parte, el jefe de la diplomacia iraní, Manuchehr Mottaki, anunció la creación de “una comisión para examinar la situación de las diferentes empresas”.

El margen de maniobra de Irán en este terreno es estrecho. El mercado iraní cuenta ya con severas restricciones a las inversiones extranjeras por las sanciones aplicadas por la continuación de su programa nuclear.

Por el momento, ningún otro país musulmán se ha declarado favorable a seguir el ejemplo iraní.

El diario ultraconservador Kayhan criticó recientemente “la aceptación de los ataques sionistas contra el mundo munsulmán, la traición de ciertos dirigentes árabes y el apoyo de Estados Unidos y de los europeos” a Israel.

El guía supremo iraní, el ayatolá Jamenei, lanzó una advertencia a los países musulmanes. Aquellos que “se han negado a ayudar a Palestina, deben comprender las peligrosas consecuencias de su error”, afirmó en un discurso citado por su página web.
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