Pareciera que la humanidad está destinada a 'desaparecer' a causa de un virus, tal y como hasta hace más de dos años solo veíamos en las películas de ciencia ficción, pero que en el 2020 con la llegada del Covid-19 nos acercó a la realidad.Y es que el origen de los contagios por Covid-19 en humanos habrían comenzado a partir de un murciélago en China, según las investigaciones al respecto. Hoy, advierten que un nuevo virus está 'listo' para saltar a los humanos.Así lo revela una investigación liderada por la Universidad de Colorado en Boulder y publicada en la revista Cell.De acuerdo con los científicos a cargo de esta investigación, actualmente se encuentra una familia de virus, endémica, en los primates africanos salvajes, en particular es una amenaza crítica para los monos macacos.Este arterivirus ( una familia de virus que infectan animales) es conocido por causar síntomas mortales parecidos al ébola y aunque aún no ha infectado a ningún humanos, los expertos hacen un llamado vigilar este virus al que comparan con el VIH que se originó en los monos africanos.Durante 15 años, han utilizado técnicas de laboratorio y muestras de tejido de animales salvajes de todo el mundo para explorar qué virus animales pueden ser los siguientes en saltar a los humanos. Los científicos demostraron que una molécula llamada CD163, es la que permite a los arterivirus simios causar infección en un organismo, pero no solo eso, sino que descubrieron que al igual como pasó con el SARS-CoV-2, este virus también tiene la habilidad para unirse a la versión humana del CD163 y hacer rápidamente copias de si mismo.Los arterivirus simios parecen atacar a las células inmunitarias, desactivando los principales mecanismos de defensa y arriesgándose en el organismo a largo plazo.Los autores de la investigación aclaran que no hay que preocuparse por una nueva pandemia, pero si hacen un llamado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que le de prioridad al estudio de estos arterivirus simios para desarrollar pruebas de anticuerpo en sangre y vigilar a la población humana que tiene estrecho contacto con animales portadores.