El presidente de Israel, Isaac Herzog, encargó este domingo 8 de noviembre a Gadi Eisenkot la formación del próximo Gobierno. El líder opositor recibió el mandato en la residencia presidencial en Jerusalén, después de que bancadas con 67 de los 120 escaños de la Knéset lo recomendaran para el cargo. Su primera tarea será convertir ese respaldo en un acuerdo que le permita obtener la confianza del Parlamento.
El Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu fue el partido más votado en las elecciones del 27 de octubre, con 27 escaños, frente a los 21 de Yashar, la formación de Eisenkot. Herzog explicó que su decisión se basó en las posibilidades de cada candidato de reunir una mayoría para gobernar y recordó que otros presidentes israelíes han dado el encargo a dirigentes de partidos que quedaron detrás del más votado.
Eisenkot parte de 48 escaños y necesita sumar apoyos
El exjefe del Estado Mayor israelí negocia sobre la base de cuatro partidos. A los 21 escaños de Yashar se suman los 12 de Beyajad, de los ex primeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid, los ocho de Los Demócratas y los siete de Israel Beitenu. Juntos reúnen 48 diputados, a 13 de la mayoría absoluta.
Las otras 19 recomendaciones provinieron de dos formaciones árabes. Raam, con ocho diputados, expresó su respaldo a Eisenkot, mientras que la Lista Conjunta, con 11, se mostró dispuesta a apoyarlo desde fuera del gabinete. Esa fórmula enfrenta la oposición de Avigdor Líberman, líder de Israel Beitenu, quien rechaza que un gobierno minoritario dependa de esos votos.
Netanyahu recibió 46 recomendaciones en las consultas presidenciales, aunque el bloque que lo respaldó en las urnas suma 53 escaños. La diferencia corresponde a los siete diputados de Judaísmo Unido de la Torá, partido de la coalición saliente que optó por no proponer a ningún candidato.
El servicio obligatorio complica un pacto con los ultraortodoxos
Otra vía para alcanzar los 61 escaños sería sumar a Judaísmo Unido de la Torá y a Shas, que juntos cuentan con 13 diputados. Líberman se ha mostrado dispuesto a negociar con ambos, pero Eisenkot mantiene entre sus condiciones el servicio obligatorio para todos, con opciones militares o civiles. Las formaciones ultraortodoxas buscan preservar las exenciones al reclutamiento para su comunidad.
Al aceptar el mandato, Eisenkot propuso un gobierno de emergencia nacional e invitó al Likud y a Sionismo Religioso a respaldar un Ejecutivo encabezado por él. Netanyahu, por su parte, planteó un gobierno de unidad que incluyera a los socios de su coalición saliente.
Durante la ceremonia, Herzog señaló que el próximo gabinete deberá afrontar, entre otros asuntos, la relación con Irán, el plan estadounidense para Gaza, las negociaciones con Líbano y el debate sobre el reclutamiento.
El plazo inicial para formar gobierno vence el 6 de diciembre
Eisenkot dispone de 28 días para presentar un gobierno y Herzog puede concederle hasta 14 días adicionales. Si alcanza un acuerdo, deberá presentar la composición de su gabinete y su programa ante la Knéset para obtener un voto de confianza.
Si el primer intento fracasa, Herzog podrá dar el encargo a otro diputado, que tendría 28 días sin posibilidad de prórroga. Netanyahu seguirá al frente del Gobierno saliente hasta que se constituya el nuevo Ejecutivo.