Hamás acusó a Israel de retirar y triturar escombros en zonas de Gaza donde podrían permanecer los cadáveres de miles de personas desaparecidas, una práctica que, según el grupo palestino, podría destruir restos humanos y posibles evidencias relacionadas con la ofensiva militar.
La denuncia coincide con una advertencia de Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, quien pidió que las labores de limpieza no impidan la recuperación de cuerpos ni eliminen elementos que puedan ser utilizados en futuras investigaciones.
Hamás denuncia posible destrucción de evidencias
El movimiento palestino sostuvo que Israel realiza operaciones para recoger, triturar y trasladar materiales procedentes de edificios destruidos, sin garantizar que previamente se hayan localizado e identificado los restos humanos que podrían encontrarse en el lugar.
“La manipulación de estos lugares y de los restos y pruebas que contienen constituye una violación del derecho internacional y de la resolución de la Corte Internacional de Justicia que exige la conservación de pruebas”, afirmó Hamás.
La organización también calificó la posible remoción de cadáveres como una afectación a la dignidad de las víctimas y al derecho de sus familiares a recuperarlas y sepultarlas.
Hasta el momento, no existe una confirmación independiente de que Israel esté trasladando deliberadamente cargamentos de escombros con restos humanos. El Gobierno israelí tampoco había respondido específicamente a esta acusación.
Unos 7,400 cuerpos permanecerían desaparecidos
El Ministerio de Sanidad de Gaza estima que aproximadamente 7,400 cadáveres continúan bajo edificios destruidos o en zonas a las que los equipos de recuperación no pueden ingresar.
Las labores enfrentan dificultades por la falta de maquinaria pesada, equipo forense y materiales para realizar pruebas genéticas. La presencia de explosivos sin detonar y sustancias peligrosas también representa un riesgo para los rescatistas.
Más del 53 por ciento de la Franja se encuentra detrás de la denominada línea amarilla, establecida tras el repliegue de las tropas israelíes al comienzo de la tregua. Ese territorio permanece bajo control militar y es inaccesible para gran parte de la población palestina.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sostenido que sus fuerzas mantienen el dominio sobre entre el 60 y el 65 por ciento del enclave. En varias de estas áreas se realizan demoliciones y movimientos de escombros.
ONU pide proteger restos humanos y posibles pruebas
Francesca Albanese advirtió que la remoción a gran escala en zonas controladas por Israel podría borrar rastros de posibles crímenes de guerra, de lesa humanidad u otras violaciones graves.
“Destruir pruebas de crímenes atroces es ilegal. Es inaceptable que la reconstrucción de Gaza esté condicionada al borrado de su pasado y de las pruebas necesarias para garantizar justicia a sus víctimas”, señaló.
La experta independiente pidió que las zonas destruidas sean tratadas como posibles escenarios de investigación y espacios de sepultura, con participación palestina, supervisión internacional y presencia de especialistas forenses.
Gaza acumula alrededor de 61 millones de toneladas de escombros, cuyo retiro podría extenderse durante varios años. El desafío será comenzar la reconstrucción sin perder restos humanos, registros de los hallazgos ni evidencias relevantes para esclarecer lo ocurrido durante el conflicto.