El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció este martes la liberación de los ciudadanos franceses Cécile Kohler y Jacques Paris, quienes permanecían detenidos en Irán desde mayo de 2022 acusados de espionaje.
“Cécile Kohler y Jacques Paris están libres y de camino a Francia, tras tres años y medio de cautiverio en Irán. Esto supone un alivio para todos nosotros y, por supuesto, para sus familias”, expresó el mandatario en redes sociales.
Macron agradeció especialmente a Omán por sus labores de mediación, así como a los servicios diplomáticos y ciudadanos que contribuyeron a la liberación.
Por su parte, el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, confirmó que ambos “han salido de Irán y son definitivamente libres”, además de señalar que la pareja expresó su emoción por volver a casa y reunirse con sus seres queridos.
Tres años de detención
Kohler, profesora de literatura de 40 años, y Jacques Paris, de 70, fueron detenidos el 7 de mayo de 2022, al final de un viaje turístico. La justicia iraní los condenó a más de 30 años de prisión por cargos que incluían espionaje para Francia, colaboración con Israel y conspiración contra la seguridad nacional.
Durante los últimos meses, ambos permanecieron en la embajada francesa en Teherán, luego de haber salido en noviembre de la prisión de Evin bajo fianza, aunque sin autorización para abandonar el país.
Su liberación se da en un contexto de tensiones diplomáticas. Francia había presentado en 2025 una demanda contra Irán ante el Tribunal Internacional de Justicia, al considerar que se trataba de “rehenes de Estado”, aunque posteriormente retiró el recurso.
Asimismo, el caso estuvo vinculado a la liberación en Francia de la ciudadana iraní Mahdie Esfandiari, detenida en París y acusada de promover actividades terroristas en redes sociales.
Diversos países occidentales han acusado a Irán de utilizar a ciudadanos extranjeros y personas con doble nacionalidad como herramienta de presión política, una práctica conocida como “diplomacia de los rehenes”.
Organismos internacionales de derechos humanos han condenado esta estrategia, señalando que vulnera principios básicos del derecho internacional.