Francia interceptó un nuevo petrolero relacionado con Rusia y sujeto a sanciones internacionales, en una operación realizada por la Marina Nacional en aguas del océano Atlántico.
El presidente francés, Emmanuel Macron, informó que la acción se llevó a cabo con apoyo de aliados internacionales, incluido Reino Unido, y bajo el marco del derecho marítimo internacional.
La embarcación, identificada como Tagor, navegaba desde el puerto ruso de Múrmansk con destino a Limbe, en Camerún. Sin embargo, las autoridades francesas detectaron posibles irregularidades en la documentación y en la bandera que portaba el buque, lo que motivó una inspección en alta mar.
La Marine nationale a arraisonné hier matin un nouveau pétrolier sous sanctions internationales en provenance de Russie : le Tagor. Notre détermination est constante et totale.
— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) June 1, 2026
Cette intervention a été effectuée en Atlantique, en haute mer,… pic.twitter.com/zxEslYjbUE
De acuerdo con la Prefectura Marítima del Atlántico, el petrolero fue interceptado a más de 400 millas náuticas al oeste de Bretaña. Los servicios de vigilancia sospechaban que la bandera camerunesa utilizada por la embarcación podría no corresponder con su situación legal, por lo que se autorizó el abordaje conforme a las disposiciones de la Convención de Montego Bay sobre el Derecho del Mar.
Durante la intervención, el capitán del barco, de nacionalidad rusa, habría rechazado en varias ocasiones las instrucciones emitidas por las fuerzas francesas, situación que obligó a los militares a asumir el control de la nave para continuar con las verificaciones.

Investigación abierta por autoridades francesas
Tras revisar la documentación del petrolero, las autoridades confirmaron indicios de irregularidades relacionadas con la bandera utilizada. Ante ello, la Fiscalía de Brest inició una investigación penal por presunta falta de bandera válida y negativa a obedecer órdenes de las autoridades marítimas.
El buque, que transporta una tripulación de 23 personas, permanece bajo escolta de la Marina francesa mientras es conducido hacia una zona de fondeo donde continuarán las inspecciones.
Según las estimaciones oficiales, el traslado podría prolongarse entre 24 y 48 horas debido a la distancia desde el punto de intercepción.

Las autoridades francesas señalaron que este es el tercer petrolero vinculado a la denominada “flota en la sombra” rusa interceptado durante 2026.
Estas embarcaciones son señaladas por diversos gobiernos occidentales de participar en el transporte de petróleo ruso mediante mecanismos destinados a evadir restricciones internacionales.
En enero fue retenido el petrolero Grinch en el mar de Alborán, mientras que en marzo se interceptó el Deyna en el Mediterráneo occidental.
A estos casos se suma la intervención del buque Boracay realizada por Francia en septiembre de 2025.
Macron defendió la actuación de su país y afirmó que Francia mantendrá una vigilancia permanente para impedir que embarcaciones sancionadas burlen las restricciones internacionales o contribuyan al financiamiento de la guerra en Ucrania.
Además, advirtió que este tipo de operaciones representan riesgos para la seguridad marítima y para el medio ambiente.