El Reino Unido analiza ampliar el uso de tecnologías de combate con altos niveles de autonomía, en un contexto marcado por el avance de la inteligencia artificial aplicada a la defensa y por la competencia tecnológica entre las principales potencias militares.
Las declaraciones fueron realizadas por el secretario de Estado para las Fuerzas Armadas británicas, Al Carns, quien señaló que, aunque normalmente debe existir supervisión humana en las operaciones militares, también es necesario contar con capacidades que permitan retirar esa intervención en determinadas circunstancias.
Durante un foro especializado en drones militares celebrado en Riga, Letonia, el funcionario explicó que los adversarios del Reino Unido podrían no aplicar los mismos límites éticos o operativos, por lo que consideró necesario evaluar todas las capacidades disponibles para mantener la competitividad en el campo de batalla.
¿Qué dijo el gobierno británico sobre las armas autónomas?
Carns indicó que algunas plataformas militares británicas ya operan con elevados niveles de autonomía. Como ejemplo, mencionó sistemas de misiles capaces de dirigirse hacia un objetivo, identificarlo y ejecutar un ataque con escasa participación humana durante ciertas fases del proceso.
Hasta ahora, Londres había mantenido una posición más cautelosa sobre este tipo de tecnología. En un informe reciente presentado ante un organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el gobierno británico afirmó que no posee sistemas de armamento autónomos que operen fuera de la supervisión humana ni tiene planes de desarrollarlos bajo esos parámetros.
La OTAN debate el futuro de la inteligencia artificial militar
El tema también ha cobrado relevancia dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), donde existe un debate cada vez más amplio sobre el papel que deben desempeñar las armas autónomas en los conflictos modernos.
Diversos sectores consideran que la automatización puede ofrecer ventajas estratégicas, como tiempos de respuesta más rápidos, reducción de riesgos para los soldados y mayor capacidad para operar en entornos complejos. Sin embargo, especialistas en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos han advertido sobre los riesgos de permitir que sistemas automatizados tomen decisiones letales sin supervisión humana directa.