El Gobierno de Estados Unidos anunció este lunes el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos del país para aliviar la carga de trabajo de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA).
Tom Homan, zar de la frontera de la Casa Blanca, explicó que los oficiales se enviarán a catorce aeropuertos, incluidos Chicago-O’Hare, John F. Kennedy, Newark, Southwest Florida, Louis Armstrong en Nueva Orleans, Filadelfia y Pittsburgh.
Se había previsto la participación de LaGuardia, pero permanecerá cerrado hasta al menos las 14:00 hora local debido a un accidente en pista.
Funciones de los agentes
Homan precisó que los agentes del ICE no realizarán controles migratorios, sino que ayudarán en tareas que no requieren conocimientos especializados, como vigilar salidas, gestionar colas y controlar multitudes.

El alcalde de Atlanta, Andre Dickens, reafirmó que el despliegue tiene únicamente fines operativos y no migratorios.
La medida ha generado críticas de la oposición. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, calificó de inaceptable enviar agentes sin la formación adecuada.
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, denunció que los viajeros y trabajadores se ven “convertidos en rehenes de juegos políticos”.
El despliegue llega tras cinco semanas de cierre parcial del DHS y la suspensión de pagos a empleados de la TSA, lo que ha provocado bajas, renuncias y largas colas en aeropuertos clave como Atlanta, JFK y Nueva Orleans.
Homan defendió la medida, acusando a los demócratas de “paralizar el Gobierno y castigar a los hombres y mujeres de la TSA por aplicar la ley de inmigración”.
La situación refleja la tensión creciente entre la administración y el Congreso, mientras se busca asegurar la operatividad de aeropuertos frente a la escasez de personal federal.