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¡El dinero corrompe!: Papa Francisco

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En la homilía de su misa matutina, celebrada en la capilla de su residencia vaticana -la Casa Santa Marta-, Jorge Mario Bergoglio reflexionó sobre el pasaje bíblico “no se puede servir a Dios y al dinero”.

“Existe algo en la actitud de amor hacia el dinero que nos aleja de Dios. Existen tantas enfermedades, tantos pecados, pero Jesús subraya especialmente esto: la avidez del dinero, de hecho, es la raíz de todos los males”, afirmó.

Constató que absorvidos por el deseo por las posesiones materiales algunos han desviado de la fe y se han procurado muchos tormentos.

“Es tanto el poder del dinero, que incluso te hace desviar de la fe o te quita la fe: ¡La debilita y tu la pierdes! Pero el dinero también enferma el pensamiento, enferma la fe y la hace ir por otro camino”, insistió.

Según el obispo de Roma ese apego genera palabras ociosas y discusiones inútiles, de las cuales nacen las envidias, los litigios, las maledicencias, los conflictos de hombres corruptos en la mente y privos de la verdad, que consideran a la religión como fuente de ganancias.

Deploró a las personas que dicen ser católicos, van a misa porque les da cierto estatus y los demás los miran bien, pero por abajo del agua hacen sus negocios, son cultores del dinero.

Precisó que si los hombres eligen ese camino, finalmente serán corruptos porque el dinero tiene esa seducción de hacerlos deslizar lentamente en su perdición.

“No se puede servir a Dios y al dinero, no se puede: ¡O uno o el otro! Y esto no es comunismo, ¡eh! ¡Esto es evangelio puro! ¡Estas son las palabras de Jesús!”, explicó.

“¡Ninguno puede salvarse con el dinero! Pero el diablo toma siempre este camino de tentaciones: la riqueza, para sentirse suficiente, la vanidad, para sentirte importante y finalmente el orgullo, la soberbia”, añadió.

El Papa indicó que con el amor al dinero se atenta contra el primer mandamiento y se cae en la idolatría.

“El dinero es el estiercol del diablo. Porque nos hace idolatrar y enferma nuestra mente con el orgullo, nos hace maniáticos de cuestiones ociosas y nos aleja de la fe, corrompe”, sentenció.
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