Autoridades de Indonesia informaron este martes que mantienen bajo investigación una guardería ubicada en Yogyakarta, al sur de la capital, donde 13 empleados —incluido el director— fueron detenidos por presunto maltrato contra menores de cinco años.
De acuerdo con la Policía local, los implicados enfrentan posibles penas de hasta ocho años de prisión, mientras continúan las indagatorias en un caso que ha generado fuerte indignación en el país.
Denuncian prácticas de abuso sistemático
Según las autoridades, las agresiones ocurrían desde la llegada de los niños al centro. Presuntamente, eran despojados de su ropa y mantenidos inmovilizados con ataduras en manos y pies durante largos periodos, siendo liberados únicamente para alimentarse o asearse.
"Los actos de violencia comenzaban por la mañana. Al parecer, los menores eran atados durante cierto tiempo y solo se les soltaba para comer o bañarse", explicó el jefe de Investigación Criminal de Yogyakarta, Riski Adrian.
Cuidadores señalan órdenes del director
El reporte policial indica que al menos 11 trabajadores reconocieron haber participado en los abusos, aunque argumentaron que actuaban bajo instrucciones directas del director del centro, con conocimiento del responsable de la institución que lo supervisaba.
Las autoridades también sospechan que estas prácticas llevaban tiempo ocurriendo y que incluso se habían normalizado entre el personal, al ser transmitidas por empleados anteriores.
Evidencia médica y condiciones irregulares
Hasta el momento, al menos tres menores han sido sometidos a exámenes médicos y forenses, los cuales revelaron lesiones en las muñecas compatibles con el uso de ataduras.
Asimismo, se investiga si el centro, de carácter privado, operaba con sobrecupo para incrementar sus ingresos, lo que habría derivado en condiciones de hacinamiento para los niños.
Exigen sanciones y revisión nacional
La Comisión Nacional de Protección Infantil de Indonesia (KPAI) calificó el caso como una grave violación a los derechos de la infancia en un entorno que debería ser seguro.
El organismo pidió que se impongan sanciones ejemplares contra los responsables para prevenir hechos similares y llamó al Gobierno a realizar inspecciones exhaustivas en centros infantiles de todo el país.