Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo descartaron casos de ébola entre los pasajeros de una embarcación fluvial que permanecía en cuarentena cerca de Kinshasa, luego de que uno de los viajeros muriera con síntomas compatibles con la enfermedad.
La confirmación fue anunciada este sábado y redujo el temor de que el virus Bundibugyo, una variante poco frecuente del ébola, pudiera llegar a la capital congoleña.
La embarcación fue puesta en cuarentena el jueves en el puerto de Maluku, ubicado a unos 65 kilómetros de Kinshasa, con más de 200 personas a bordo.
La medida se tomó después de conocerse que un pasajero que había viajado previamente en el barco murió tras presentar síntomas compatibles con el virus.
Equipos especializados del Ministerio de Salud se trasladaron a Maluku para evaluar a los pasajeros. Las personas que presentaron síntomas considerados sospechosos fueron sometidas a pruebas y sus muestras fueron enviadas a un laboratorio.

Además, las autoridades realizaron labores de descontaminación de la embarcación como parte de las medidas preventivas.
Todas las pruebas dieron negativo
El Instituto Nacional de Investigación Biomédica, encargado de analizar las muestras, informó que todos los casos sospechosos dieron negativo para la variante Bundibugyo del virus del ébola.
Ante los resultados, el organismo pidió a los habitantes de Kinshasa mantener la calma y señaló que la capital no registra casos confirmados relacionados con este episodio.
El viajero que generó la alerta había enfermado y desembarcado casi tres semanas antes en Pimu, en la provincia de Mongala, a más de mil kilómetros de Kinshasa siguiendo el curso del río Congo.
La noticia de su fallecimiento provocó preocupación en la capital, ubicada lejos de la zona oriental donde se concentra el actual brote de ébola.
El brote avanza a un ritmo alarmante
La República Democrática del Congo enfrenta actualmente un brote de ébola que, según las autoridades, presenta una velocidad de transmisión sin precedentes. Desde mayo se han confirmado 4 mil 200 casos, incluidos más de mil 900 fallecimientos.

El brote es considerado el segundo más grande registrado, únicamente por detrás de la epidemia de África Occidental de 2014-2016, que dejó más de 28 mil casos y más de 11 mil muertes.
Las autoridades sanitarias han advertido que entre 60 y 70 por ciento de los nuevos contagios se detectan fuera de los contactos que están siendo monitoreados, una situación que dificulta contener las cadenas de transmisión.
Médicos Sin Fronteras advirtió esta semana que el brote continúa extendiéndose a un ritmo “alarmante y sin precedentes”. La organización señaló que, aunque la respuesta sanitaria se ha ampliado, todavía no llega con suficiente rapidez a las comunidades afectadas.
El ébola puede transmitirse mediante el contacto con fluidos corporales, como sangre, vómito o semen, así como a través de superficies y materiales contaminados, entre ellos ropa de cama y prendas de vestir.
Por ahora, las autoridades congoleñas mantienen la vigilancia sanitaria mientras los resultados negativos de los pasajeros del barco permiten descartar, hasta este momento, una propagación del virus Bundibugyo hacia Kinshasa.