Los demócratas lograron una victoria contundente en las elecciones intermedias de Estados Unidos del 3 de noviembre de 2026: recuperaron el control del Senado y de la Cámara de Representantes, además de conquistar varias gubernaturas republicanas. El resultado se interpreta como un voto de castigo contra Donald Trump.
Demócratas ganan escaños en estados republicanos
Entre las principales victorias en el Senado, los demócratas arrebataron escaños republicanos en Texas, Kansas, Iowa, Ohio, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
En Texas, James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y puso fin a una larga racha sin senadores demócratas del estado. Gina Hinojosa también venció al gobernador Greg Abbott, convirtiéndose en la primera latina en gobernar Texas.
En Kansas, Adam Hamilton derrotó al senador republicano Roger Marshall, en una victoria histórica en uno de los estados más conservadores del país.
En Ohio, Sherrod Brown venció al republicano Jon Husted; mientras que, en la gubernatura, Amy Acton derrotó a Vivek Ramaswamy.
En Carolina del Norte, el demócrata Roy Cooper ganó el escaño republicano frente a Michael Whatley. En Carolina del Sur, Annie Andrews derrotó a la republicana Darline Graham, en una de las sorpresas más importantes de la noche.
Por su parte, en Georgia, Jon Ossoff fue reelegido al Senado y Keisha Lance Bottoms ganó la gubernatura, convirtiéndose en la primera mujer afroamericana elegida gobernadora en Estados Unidos.
En Nuevo Hampshire, Chris Pappas retuvo el escaño demócrata frente a John Sununu.
Demócratas recuperan mayoría en la Cámara de Representantes
En la Cámara de Representantes, los demócratas recuperaron la mayoría. Las proyecciones citadas apuntan a una ventaja cercana a 244 escaños, frente a los 218 necesarios.
En Florida, aunque los republicanos conservaron la gubernatura con Byron Donalds, los demócratas mantuvieron o recuperaron varios distritos de la Cámara que habían sido rediseñados para favorecer al Partido Republicano.
Trump enfrentará un Congreso bajo control demócrata
En términos políticos, Trump afrontará los dos últimos años de su mandato con ambas cámaras bajo control demócrata. Esto permite a la oposición bloquear parte de su agenda, abrir investigaciones y obstaculizar nombramientos, aunque una eventual destitución presidencial requeriría una mayoría de dos tercios en el Senado.
La información disponible todavía mezcla resultados certificados con proyecciones periodísticas, por lo que los márgenes finales y el número exacto de escaños pueden cambiar durante el transcurso de los días.