Cuba vivirá este lunes una jornada marcada por prolongados apagones en todo el territorio, con previsiones de que hasta el 60 % del país quede sin suministro eléctrico durante las horas de mayor consumo, de acuerdo con estimaciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE).
El país caribeño vuelve así a una rutina de cortes eléctricos diarios tras el apagón nacional registrado el pasado sábado, el segundo en menos de una semana y el séptimo en apenas año y medio. La recuperación del sistema ha sido paulatina, pero insuficiente para evitar nuevas interrupciones.

Según datos oficiales, para el horario pico de este lunes se prevé una capacidad de generación de 1,223 megavatios (MW) frente a una demanda estimada de 3,050 MW. Esto genera un déficit de 1,827 MW, mientras que la afectación real —es decir, los cortes programados para evitar un colapso total— alcanzará los 1,857 MW.
La crisis energética se ha intensificado en los últimos meses, con apagones que en La Habana superan las 15 horas diarias. En algunas regiones del país, los cortes han llegado a extenderse hasta por dos días consecutivos.
Infraestructura obsoleta y falta de combustible
El deterioro del sistema eléctrico responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Por un lado, la red energética del país presenta un alto grado de obsolescencia. Por otro, la escasez de combustibles se ha agravado desde enero, tras restricciones en el suministro de petróleo vinculadas a sanciones de Estados Unidos.
Actualmente, ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica están fuera de operación por averías o mantenimiento. Estas plantas representan alrededor del 40 % de la matriz energética nacional.
Otro 40 % corresponde a motores de generación que funcionan con diésel y fueloil, los cuales se encuentran prácticamente detenidos debido a la falta de combustible. Esta situación ha sido atribuida por el gobierno cubano al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, calificadas por organismos internacionales como contrarias al derecho internacional.
El gobierno de Cuba ha denunciado en reiteradas ocasiones lo que denomina una “asfixia energética”, señalando directamente a Washington como responsable de agravar la crisis.
Los apagones han tenido un fuerte impacto en la economía nacional, que acumula una contracción superior al 15 % desde 2020, según cifras oficiales. Además, las fallas en el suministro eléctrico han sido un detonante clave de las protestas sociales en la isla.
Entre ellas destacan las manifestaciones del protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, así como movilizaciones más recientes en La Habana y en la ciudad de Morón.