Una base aérea militar británica operada por Estados Unidos fue objetivo de amenazas directamente vinculadas a Irán. Según reveló un funcionario federal bajo condición de anonimato, Washington creía que el objetivo del complot era matar al mayor número posible de tropas estadounidenses y destruir su flota aérea en las instalaciones.
Ante el nivel de riesgo, Estados Unidos retiró sus bombarderos B-1 y B-52 de la base RAF Fairford, ubicada a 160 kilómetros al oeste de Londres, la cual ha servido como punto estratégico para lanzar incursiones contra territorio iraní en el conflicto actual.
El presidente Donald Trump confirmó la maniobra de repliegue a la prensa en Washington. “Tuvimos una amenaza, y si vamos a ser amenazados, simplemente los trasladaríamos”, declaró el mandatario, señalando que los involucrados “estarían vinculados a Irán”, aunque sin ofrecer más detalles sobre la naturaleza exacta de la alerta.
Por su parte, el Pentágono informó que la totalidad de los bombarderos desplegados en la instalación ya ha sido repatriada a sus bases de origen.
Escalada de arrestos y tensión en suelo británico
El anuncio coincide con la detención en Londres de un ciudadano británico de 22 años bajo sospecha de preparar actos terroristas. Con este arresto, suman ya siete las personas vinculadas a este caso.
Los primeros movimientos de las fuerzas de seguridad ocurrieron en la madrugada del 27 de septiembre, cuando cinco hombres de unos 20 años fueron interceptados cerca del perímetro de la base. Horas más tarde, un británico-iraní de 25 años fue detenido en la capital. Los seis sospechosos iniciales se encuentran actualmente en libertad bajo fianza.
Durante los operativos nocturnos, agentes armados y equipos antibombas provocaron la evacuación preventiva de decenas de residentes en la zona rural contigua a la base. Si bien las autoridades no hallaron explosivos, confiscaron una cantidad de gasolina (acelerante) distribuida en tres furgonetas asociadas a los detenidos.
“Mantenemos el compromiso de investigar todos los enfoques posibles y trabajamos las 24 horas para identificar la motivación detrás de los hechos en Gloucestershire”, afirmó Vicki Evans, coordinadora nacional de la policía antiterrorista.
Reacciones diplomáticas
El primer ministro británico, Andy Burnham, aseguró que su gobierno ve “indicios sólidos” de la implicación de Teherán en los hechos. Pese a esto, el portavoz oficial Tom Wells evitó valorar la retirada militar estadounidense e insistió en que la base RAF Fairford sigue siendo un recinto seguro.
Desde Teherán han negado cualquier participación en los hechos, aunque las autoridades iraníes ya habían advertido con anterioridad que consideran objetivo legítimo cualquier instalación militar desde donde se ejecuten ataques contra su territorio.
El incidente pone de relieve un preocupante incremento en las actividades de estados hostiles dentro del Reino Unido. De acuerdo con los servicios de inteligencia británicos, los casos de seguridad nacional vinculados a actores o intermediarios respaldados por Irán y Rusia aumentaron un 50% en la última mitad del año pasado, traduciéndose en ataques coordinados e incendios provocados en territorio europeo.