Bolivia declaró emergencia nacional para atender la sequía que afecta a miles de familias y preparar una respuesta ante posibles inundaciones asociadas al fenómeno de El Niño.
El presidente Rodrigo Paz anunció la medida este sábado 31 de octubre, con el propósito de movilizar recursos económicos, personal y apoyo internacional.
La decisión quedó establecida en el Decreto Supremo 5759, que contempla tanto la escasez de agua como el riesgo de heladas, granizadas, incendios forestales, riadas y desbordamientos durante el periodo 2026-2027.
Sequía afecta a más de 78 mil familias
El anuncio ocurre después de que el Viceministerio de Defensa Civil reportara, el 28 de octubre, 78,217 familias afectadas por la sequía. Ese balance identificó daños en Oruro, La Paz, Chuquisaca, Cochabamba, Santa Cruz y Potosí, con la mayor incidencia en Oruro.
El viceministro Roberto Rivero Zimmerman informó también de la muerte de más de 75 mil cabezas de ganado y afectaciones en otras 917,447, un impacto que compromete la actividad pecuaria y los medios de subsistencia de las comunidades rurales.
En su mensaje, Paz señaló que 63 comunidades ya enfrentan condiciones de sequía, aunque no detalló su ubicación ni precisó cómo se relaciona esa cifra con el balance nacional de Defensa Civil.
Preparan asistencia por falta de agua y posibles desbordamientos
El mandatario convocó a alcaldías, gobernaciones, Fuerzas Armadas, Policía y otras instituciones a coordinar esfuerzos para reducir los daños. Los ministros quedaron encargados de ejecutar y cumplir la declaratoria.
La respuesta deberá adaptarse a las condiciones de cada región. Defensa Civil explicó que la atención a la sequía contempla abastecimiento mediante cisternas, tanques y tuberías, mientras que ante las lluvias puede incluir maquinaria pesada, rehabilitación de caminos, dragado y apertura de canales.
Las acciones preventivas frente a posibles inundaciones incluyen especial atención a Santa Cruz, sectores de Beni y Cochabamba, donde las crecidas de ríos representan una amenaza para las poblaciones.
El anuncio presidencial no precisó el monto total de los recursos que se destinarán a la emergencia ni un calendario de distribución de ayuda. La prioridad planteada es atender la falta de agua que ya golpea a varias regiones y anticipar la respuesta en aquellas expuestas a lluvias intensas.