Una incursión armada contra una comunidad de Kenscoff, en las cercanías de Puerto Príncipe, dejó al menos 47 personas muertas y 22 heridas, de acuerdo con el balance más reciente sobre una masacre que también alcanzó una iglesia utilizada como refugio por desplazados.
El ataque comenzó alrededor de las 22:30 horas del domingo, cuando presuntos integrantes de la coalición de pandillas Viv Ansanm ingresaron a la zona montañosa y abrieron fuego contra sus habitantes.
Los agresores atacaron el recinto religioso, viviendas y otras propiedades de la comunidad. Aunque varias víctimas fueron localizadas dentro o cerca de la iglesia, no se ha confirmado que todas las personas fallecidas se encontraran en el templo.
Habitantes encontraron cuerpos en calles y viviendas
Durante la madrugada, los hombres armados incendiaron casas y obligaron a numerosas familias a abandonar el sector. Al amanecer, sobrevivientes encontraron cuerpos en las calles y comenzaron a buscar a familiares que permanecían desaparecidos.
Un agricultor identificado como Mathurin Pierre aseguró que perdió a 14 integrantes de su familia durante la ofensiva, mientras que todavía desconocía el paradero de otros de sus seres queridos.
Entre las personas asesinadas habría numerosos jóvenes, además de habitantes que ya habían sido desplazados por episodios anteriores de violencia y que buscaban protección en la iglesia.
El saldo inicial se calculó entre 30 y 40 muertos; sin embargo, conforme las autoridades consiguieron entrar en las áreas afectadas, el balance aumentó a 47 fallecidos y 22 lesionados. La cifra todavía podría cambiar debido a las dificultades de acceso y comunicación.
Señalan a la coalición Viv Ansanm
El alcalde de Kenscoff, Jean Massillon, atribuyó la masacre a integrantes de Viv Ansanm, una alianza que agrupa a distintas pandillas y que ha intensificado sus operaciones para extender su control fuera de Puerto Príncipe.
Kenscoff representa un punto estratégico por su ubicación en las montañas y por las rutas que conectan la capital haitiana con el sur del país. Desde 2025, la localidad ha sufrido repetidos ataques, asesinatos, secuestros, incendios y robos de ganado.
En los primeros meses de ese año, más de 260 personas murieron y alrededor de 200 viviendas fueron destruidas o incendiadas en esa región, lo que obligó a cerca de 3 mil habitantes a dejar sus hogares.
Reclaman falta de protección policial
La nueva masacre provocó indignación entre los residentes, quienes denunciaron que parte de los asesinatos ocurrió a pocos minutos de una estación policial y exigieron la destitución del responsable local de seguridad.
Testigos señalaron que varias decenas de agentes intentaron contener a los atacantes durante la noche y que algunos policías resultaron heridos, pero la respuesta no logró impedir el elevado número de víctimas.
El Gobierno de Haití condenó la incursión, ordenó desplegar refuerzos y aseguró que las fuerzas de seguridad buscarán a los responsables. Las autoridades también prometieron restablecer el control en Kenscoff, mientras continúan las labores para localizar a personas desaparecidas y establecer la dimensión total de la masacre.
La violencia ocurre en medio de una crisis que ha dejado a 1.5 millones de personas desplazadas en Haití, mientras las pandillas mantienen el control de aproximadamente 70 por ciento de Puerto Príncipe y buscan ampliar su presencia hacia comunidades vecinas.