La violencia ligada a grupos armados ilegales volvió a golpear al suroeste de Colombia. Al menos dos policías resultaron heridos este jueves luego de un ataque con explosivos lanzados desde un dron contra una estación policial en el municipio de Jamundí, una de las zonas más golpeadas por el conflicto armado y las disputas entre estructuras criminales en el departamento del Valle del Cauca.
El atentado ocurrió a plena luz del día y generó momentos de tensión entre habitantes de esta región, considerada estratégica para organizaciones ilegales debido a su cercanía con corredores utilizados para el narcotráfico y la salida hacia el puerto de Buenaventura.
Dron lanzó explosivos contra estación de Policía
De acuerdo con información oficial de la Policía colombiana, el ataque consistió en un hostigamiento con explosivos lanzados mediante un dron contra las instalaciones de la corporación en Jamundí.
Las autoridades detallaron que los dos agentes lesionados sufrieron heridas leves provocadas por esquirlas derivadas de la explosión, mientras que los daños materiales en la infraestructura fueron catalogados como menores.
Aunque hasta el momento no se ha atribuido oficialmente la agresión a un grupo específico, en esta región operan disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), organizaciones que rechazaron el acuerdo de paz firmado con el gobierno colombiano en 2016 y que mantienen presencia armada en distintas zonas del país.
Tras el atentado, elementos policiales activaron protocolos de seguridad y respuesta inmediata para contener la situación, mientras fuerzas del Ejército reforzaron la vigilancia en el área.
La Policía aseguró que continuará realizando “operaciones ofensivas y de control territorial” para enfrentar a los grupos armados que operan en la región.
Escuela quedó resguardada durante el ataque
La Alcaldía de Jamundí informó que el ataque ocurrió en una zona rural donde, al momento de la agresión, había estudiantes dentro de una institución educativa cercana.
Debido al riesgo generado por las detonaciones, alumnos y personal docente permanecieron resguardados temporalmente mientras las autoridades respondían al hostigamiento armado.
El episodio volvió a evidenciar el complejo panorama de seguridad que enfrenta Jamundí, municipio que en los últimos años ha registrado extorsiones, homicidios, reclutamiento forzado de menores y disputas territoriales entre grupos criminales.
Horas antes del atentado, la defensora del Pueblo de Colombia, Iris Marín, realizó una visita a la zona y advirtió sobre el deterioro constante en materia de seguridad y derechos humanos.
La funcionaria alertó sobre el aumento de actividades delictivas relacionadas con organizaciones armadas ilegales, así como el impacto que estas tienen sobre las comunidades locales.
Violencia preocupa rumbo a las elecciones presidenciales
El ataque en Jamundí ocurre en un momento especialmente delicado para Colombia, ya que el país se prepara para las elecciones presidenciales programadas para el próximo 31 de mayo.
En las últimas semanas se han registrado distintos episodios de violencia en varias regiones, situación que ha generado preocupación sobre las condiciones de seguridad durante el proceso electoral.
El jefe adjunto de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, José Antonio de Gabriel, reconoció este jueves que existe inquietud por el impacto que la violencia podría tener en las elecciones.
Sin embargo, señaló que Colombia ha enfrentado este tipo de contextos durante décadas y expresó confianza en que las autoridades puedan garantizar condiciones para un voto libre y seguro.