Las autoridades de Estados Unidos emitieron nuevas alertas para quienes planean visitar el Parque Nacional del Gran Cañón durante los próximos días, ante un episodio de calor extremo que ya ha sido relacionado con la muerte de tres excursionistas en junio y que amenaza con elevar aún más las temperaturas en una de las zonas turísticas más visitadas del país.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que entre el lunes y el martes podrían registrarse temperaturas de hasta 43 grados Celsius en sectores del interior del cañón, especialmente en Phantom Ranch, una zona ubicada a baja altitud donde el calor suele ser considerablemente más intenso que en los miradores del borde.
Alertan por riesgos para excursionistas en el Gran Cañón
El Servicio de Parques Nacionales pidió a los visitantes evitar caminatas durante las horas centrales del día debido al aumento de incidentes relacionados con el calor. La recomendación llega después de que tres personas fallecieran en distintos senderos del parque en menos de una semana.
Dos excursionistas de 67 y 68 años fueron encontrados sin vida el 16 de junio en el sendero North Kaibab, considerado uno de los recorridos más exigentes del cañón. De acuerdo con las autoridades, ambos habrían sufrido síntomas asociados a enfermedades provocadas por las altas temperaturas.
Días antes, un visitante de 72 años murió mientras recorría el sendero South Kaibab después de presentar complicaciones relacionadas con el calor.
¿Por qué el calor es más peligroso dentro del cañón?
Especialistas explican que muchos visitantes subestiman las condiciones reales del lugar. Aunque las temperaturas en el borde del Gran Cañón pueden resultar agradables, en el fondo suelen ser entre 10 y 12.5 grados Celsius más elevadas.
El meteorólogo Justin Johndrow, del Servicio Meteorológico Nacional en Flagstaff, señaló que la región se encuentra cerca de la etapa más calurosa del año, antes de la llegada de las lluvias asociadas al monzón de verano.
El problema radica en que los excursionistas descienden por senderos con temperaturas relativamente frescas, pero posteriormente deben enfrentar una exigente subida de regreso bajo condiciones mucho más extremas, lo que incrementa el riesgo de agotamiento, deshidratación y golpes de calor.