La modelo Dagna Mata que participó en el video musical ‘Un Vals’, denunció públicamente irregularidades en su contratación, al asegurar que no recibió el pago completo por su trabajo y que fue presionada para firmar un acuerdo de confidencialidad a cambio de dinero.
La creadora de contenido explicó que decidió cerrar el tema con un posicionamiento claro, luego de varios intentos fallidos por obtener lo que le corresponde. Sin embargo, dejó ver que detrás del proyecto hubo decisiones que afectaron tanto su imagen como su participación en la producción.
¿Cómo fue contratada para el video ‘Un Vals’?
De acuerdo con su testimonio, el contacto inicial se realizó directamente a través de Instagram, sin proceso de casting ni filtros previos. Desde el inicio, señaló, le indicaron que su aparición sería breve y que su imagen no sería un elemento relevante dentro de la historia.
El rodaje se extendió durante cuatro días y contó con la participación de más de 10 personas, ya que simultáneamente se grababa otro proyecto titulado ‘Incompatibles’. No obstante, al ver el resultado final, la modelo identificó que su papel tuvo mayor peso del que se le había informado.
Señala uso indebido de su imagen
Mata aseguró que el enfoque narrativo del video no correspondía con lo que se le explicó previamente, lo que derivó en inconformidad por el uso de su imagen. Indicó que la historia proyectada no le pareció adecuada y que incluso podía afectar a otros artistas.
“No me pareció justo ni lo que hicieron con mi imagen ni el daño que querían hacer a otros artistas”, expresó.
También afirmó que previamente había dejado claro que no deseaba ser relacionada con referencias hacia otros artistas, pese a comentarios recurrentes sobre su parecido físico con una figura pública. Según su versión, la producción negó tener conocimiento de ese contexto.
Condicionan pago a contrato de confidencialidad
La modelo detalló que, tras la polémica y la eliminación del video, comenzó a recibir mensajes en los que se le pedía no hablar del tema. Posteriormente, dijo, le ofrecieron 300 euros, es decir, aproximadamente 6,105 pesos a cambio de firmar un contrato de confidencialidad y evitar cualquier declaración pública.
Además, señaló que el segundo pago de su trabajo fue condicionado a la firma de dicho documento, pese a que el acuerdo inicial establecía un plazo de 30 días para liquidar el total.
“Hasta el día de hoy no se me ha cumplido con el pago que corresponde con mi trabajo”, afirmó.
“La dignidad no se compra”, afirma
Ante esta situación, Mata rechazó firmar cualquier acuerdo que limite su derecho a expresarse y subrayó que su trabajo y sus redes sociales son su principal herramienta profesional.
Indicó que su decisión de hablar no solo responde a su caso personal, sino también a visibilizar situaciones que, asegura, enfrentan otras personas dentro de la industria, especialmente quienes provienen de otros países.