La versión extendida de Backrooms: Everything Must Go, dirigida por Kane Parsons, llegó este viernes a los cines con 15 minutos adicionales de escenas postcréditos que amplían la historia y profundizan en el misterio de los Backrooms y del Instituto de Investigación Async.
La película, que desde su estreno el pasado 29 de mayo se convirtió en el mayor éxito de taquilla de A24, sigue la historia de Clark, propietario de una tienda de muebles que descubre la inquietante red de espacios conocida como los Backrooms. Posteriormente, a la trama se incorpora su terapeuta, Mary, quien también queda involucrada en el enigmático lugar.
Una expedición al interior de los Backrooms
Las nuevas escenas comienzan el 18 de junio de 1990 con un grupo de investigadores del Instituto Async ingresando a los Backrooms. Equipados con trajes de protección y cámaras, los integrantes del equipo documentan su recorrido mientras exploran los interminables pasillos del misterioso espacio.

Durante la expedición encuentran tres anuncios con el mensaje "Liquidación total. Toda la tienda en oferta", idénticos a los que anteriormente aparecían en la tienda de Clark. El equipo decide analizar si se trata de objetos duplicados por el propio espacio o de elementos trasladados desde otro lugar.
Los investigadores descubren que los letreros están colocados en un orden descendente y, tras inspeccionarlos, reciben instrucciones de atravesar una pared al sospechar que existe un cuarto anuncio oculto detrás de ella.
Antes de ingresar observan lo que parece ser una mano sobresaliendo de una viga de madera, lo que provoca inquietud entre los integrantes del equipo. Sin embargo, al cruzar la pared descubren que se trata de un maniquí colocado junto a un timón de barco.

En la nueva habitación encuentran más anuncios, muebles de jardín, percheros y otros objetos dispersos, mientras continúan registrando cada detalle del entorno.
El peligro aparece al final
Conforme avanza la exploración, los investigadores comienzan a escuchar un estruendo que se hace cada vez más intenso. A pesar de ello, continúan el recorrido y localizan otro maniquí, un volante parcialmente enterrado en el suelo y un televisor que alterna una pantalla azul con imágenes aparentemente aleatorias.
Cuando el equipo decide retirarse ante el creciente ruido, una figura aparece de forma repentina. El impacto provoca la caída de la cámara y de varios integrantes de la expedición, mientras el narrador grita alarmado, dejando la escena en un nuevo suspenso sobre lo que habita en los Backrooms.