Desiré Doué y Warren Zaïre Emery aportaron la 'orejona' recién conquistada por el París Saint-Germain a la pista central de Roland Garros, aplaudidos por el público que acudió a la jornada de tenis, seguidos de Ousmane Dembélé y Bradley Barcola, que trajeron una segunda copa, la que ganaron el año pasado.
"Roland Garros me trae suerte", dijo Dembélé, que fue el año pasado el encargado en solitario de presentar la copa en el Grand Slam de tierra batida y que posteriormente fue designado Balón de Oro.
Desde la grada aplaudía el español Fabián Ruiz, acompañado de su familia.

Los jugadores del PSG fueron a Roland Garros antes de incorporarse a sus respectivas selecciones para preparar el Mundial.
"No nos conformamos con esto. Vamos a trabajar para ganar más. Ahora el objetivo es el Mundial", dijo el ex jugador del Barcelona, que consideró que Francia tiene "un grupo y un entrenador excepcionales" para conquistar la tercera estrella.
Doué destacó "el trabajo cotidiano" y agradeció el apoyo del presidente, Nasser Al-Khelaifi, exjugador de tenis y expresidente de la Federación de Tenis de Qatar, que asistía desde la tribuna presidencial y no desde el palco privado que posee en la central de Roland Garros.
Zaïre-Emery, por su parte, se acordó de Luis Enrique, al que atribuyó "todo el buen trabajo que se ha hecho estos dos últimos años" y repitió el lema que han labrado los aficionados del club: La primera es histórica, la segunda legendaria.
En medio de la celebración, el italiano Fabio Cobolli, que poco antes había conseguido el pase a cuartos de final del torneo por primera vez en su carrera, emergió en la pista para "poder tocar los trofeos".
"Les deseo suerte con su club y también en el Mundial", dijo el transalpino, cuya selección no estará en la justa futbolera.