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Muere Antonio Rattín, leyenda de Boca Juniors, a los 89 años

Por: Sergio Villarreal

11 Julio 2026, 13:00

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Después de retirarse como jugador, Rattín inició una etapa como entrenador y estuvo al frente de Boca Juniors, además de dirigir a otros clubes argentinos

Muere Antonio Rattín, leyenda de Boca Juniors, a los 89 años

El balompié argentino está de luto por la muerte de Antonio Ubaldo Rattín, histórico capitán de Boca Juniors y de la Selección Argentina, quien falleció este sábado a los 89 años.

El exmediocampista dejó una huella que trascendió sus títulos y actuaciones dentro de la cancha. Su liderazgo lo convirtió en uno de los grandes símbolos del conjunto xeneize, mientras que una polémica expulsión durante el torneo internacional de 1966 terminó influyendo indirectamente en la creación de las tarjetas amarilla y roja.

Una vida deportiva ligada por completo a Boca Juniors

Rattín desarrolló toda su carrera profesional con Boca Juniors, equipo con el que debutó en 1956 y permaneció hasta su retiro en 1970, sin vestir la camiseta de ninguna otra institución.

Durante sus 14 temporadas disputó 382 partidos oficiales y convirtió 28 goles. Su presencia física, carácter y capacidad para ordenar al equipo desde el mediocampo lo llevaron a convertirse en capitán y referente de una de las etapas más importantes del club.

Con Boca conquistó campeonatos nacionales durante la década de los sesenta, además de la Copa Argentina y los torneos Nacionales de 1969 y 1970. También integró el plantel que llegó a la final de la Copa Libertadores de 1963.

Su identificación con los colores azul y oro fue reconocida décadas después con una estatua en La Bombonera, homenaje reservado para las principales figuras de la historia de la institución.

Capitán y referente de la Selección Argentina

El mediocampista también tuvo un papel destacado con la Selección Argentina, con la que disputó 32 encuentros internacionales y participó en las ediciones de 1962 y 1966 del principal torneo de selecciones.

Rattín portó el gafete de capitán y fue reconocido por su personalidad dentro del terreno de juego. Además, formó parte del equipo argentino que conquistó la Copa de las Naciones de 1964, disputada en Brasil.

A pesar de desempeñarse principalmente como volante defensivo, utilizó el número 10 durante el certamen de 1966, en una época en la que la numeración todavía no estaba asociada de manera estricta con determinadas posiciones.

La expulsión que cambió las reglas del balompié

Uno de los momentos más recordados de su trayectoria ocurrió durante los cuartos de final de 1966, cuando Argentina enfrentó a Inglaterra.

El árbitro alemán Rudolf Kreitlein decidió expulsarlo durante el segundo tiempo, pero la falta de un sistema visual y la barrera del idioma provocaron que Rattín no comprendiera de inmediato la sanción.

El capitán argentino permaneció varios minutos dentro del campo solicitando explicaciones antes de abandonar el terreno de juego. Durante su salida protagonizó una serie de gestos que quedaron grabados en la historia, entre ellos sentarse cerca de una zona protocolaria y manipular un banderín británico.

La confusión generada por aquel episodio llevó al responsable arbitral Ken Aston a buscar una forma universal de comunicar las sanciones, sin depender del idioma de los jugadores o del árbitro.

Inspirado en las luces de un semáforo, Aston propuso el uso del amarillo como advertencia y el rojo como señal de expulsión. El sistema fue aprobado posteriormente y comenzó a utilizarse oficialmente en 1970.

Un legado que trascendió las canchas

Después de retirarse como jugador, Rattín inició una etapa como entrenador y estuvo al frente de Boca Juniors, además de dirigir a otros clubes argentinos.

También incursionó en la vida política, donde se desempeñó como diputado nacional y posteriormente como concejal.

Su muerte despide a uno de los grandes capitanes de Boca y de Argentina, pero también a un protagonista involuntario de una transformación que cambió para siempre la manera de impartir justicia dentro del balompié.

Antonio Rattín será recordado por su carácter, liderazgo y fidelidad a una sola camiseta, así como por aquel episodio de 1966 que terminó dejando una marca permanente en la historia del deporte.

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