La selección de Brasil comenzó oficialmente su preparación para el Mundial de 2026 con una llamativa llegada de sus jugadores al centro de entrenamiento de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF), ubicado en Teresópolis, en la sierra de Río de Janeiro.
Desde temprana hora de este miércoles, múltiples helicópteros trasladaron a los futbolistas convocados por Carlo Ancelotti hacia la Granja Comary, complejo de alto rendimiento situado a unos 100 kilómetros de Río.
El despliegue aéreo rompió la tranquilidad habitual de esta localidad fluminense y llamó la atención de aficionados que se reunieron afuera del recinto con la esperanza de ver a sus ídolos.
CBF justifica el uso de helicópteros
La Confederación Brasileña de Futbol explicó que el uso de helicópteros busca garantizar la puntualidad y seguridad de los jugadores, debido al intenso tráfico vehicular en la región.
“Es una forma de garantizar su puntualidad, además de proporcionar mayor seguridad”, señaló la CBF.
Casemiro fue el primero en llegar la noche del martes, mientras que durante el miércoles arribó el resto del plantel convocado por Ancelotti.
Entre los futbolistas que llegaron en los distintos vuelos estuvieron Raphinha, Vinícius Júnior, Lucas Paquetá, Ederson, Fabinho, Alex Sandro, Danilo Santos, Roger Ibáñez y Wesley.
Neymar, la gran sorpresa de Brasil para el Mundial
Uno de los momentos más esperados ocurrió cerca del mediodía, cuando Neymar aterrizó solo en otro helicóptero.
El delantero del Santos es considerado la gran sorpresa de la lista de Carlo Ancelotti para la Copa del Mundo, ya que no disputaba un partido con la selección absoluta desde octubre de 2023, cuando sufrió una grave lesión de rodilla.
El técnico italiano, que dirige a Brasil desde hace un año, decidió incluir nuevamente al histórico número 10 en la convocatoria presentada el pasado 18 de mayo.
Neymar y Vinícius Júnior son vistos por la afición como las principales figuras capaces de llevar a Brasil hacia el ansiado hexacampeonato mundial.

A pesar de la expectativa, varios aficionados expresaron frustración porque los jugadores ingresaron directamente por vía aérea y no tuvieron contacto cercano con el público.
Familias completas y seguidores locales esperaron durante horas a las afueras de la Granja Comary con la esperanza de conseguir autógrafos o fotografías.
“Solo vimos helicópteros”, comentó una aficionada identificada como Flavia Pedreira, quien acudió junto a sus hijos vestidos con camisetas de la Canarinha.
Otros seguidores también lamentaron que el primer entrenamiento del equipo fuera programado a puerta cerrada.
La selección brasileña buscará conquistar en 2026 su sexto título mundial, algo que no consigue desde Corea-Japón 2002.
Aunque Brasil no parte entre los máximos favoritos, dentro del vestuario existe confianza en que la experiencia de Carlo Ancelotti y el talento del plantel permitan romper la sequía mundialista que arrastra desde hace más de dos décadas.