Una de las historias más contadas en el fútbol mexicano es la que escribieron Cruz Azul y América el 26 de mayo de 2013, en una de las Finales más recordadas de todos los tiempos; para muchos, la mejor que se ha jugado.
Aunque al principio la afición solo conoció lo que se forjó en la cancha del Estadio Azteca, con el paso de los años comenzaron a salir más detalles de lo que vivieron los propios jugadores esa lluviosa noche; desde la impotencia celeste, hasta la mítica anécdota de que ese trofeo ya estaba siendo grabado con el nombre de Cruz Azul y al final terminó diciendo C AMÉRICA.
Y ahora, cuando parecía que ya todo estaba contado, Pablo Barrera, exjugador cementero, reveló una nueva historia sobre este encuentro y que involucra al anterior presidente del club, Guillermo Álvarez Cuevas.
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— Únicamente Azules. (@uazules_) April 29, 2026
Ofreció el cielo y las estrellas
Según contó el extremo, "Billy" fue directo con el plantel y les ofreció "cartera abierta" en cuanto a premios se refiere si derrotaban al América en esa Final, pues con el triunfo pondrían fin a su sequía de entonces 15 años sin ganar la Liga y en un escenario inmejorable: contra su odiado rival y en el templo del fútbol mundial.
"El presidente, 'Billy' Álvarez, en este momento no quiere hablar de premios. Entonces Gerardo Torrado nos dijo: 'Él quiere el trofeo. Si quieres un coche te lo va a comprar, una casa, te la comprará; si quieres renovar contrato tres o cuatro años, pero enséñenle el trofeo'. Esa fue su indicación.", contó el "Dinamita" en un podcast.
El entusiasmo era mayúsculo no solo para el plantel, que recibiría premios millonarios por su logro, lo era también en la afición, que después de ganar el partido de ida por 1-0 con gol del "Chaco" Giménez, sintió que esa chance era la suya.
Del cielo al suelo
La historia ya todos la conocen. Cruz Azul llegó a estar 2-0 arriba en el marcador global y con un jugador de más, sin embargo, errores de contundencia para liquidar, un esfuerzo titánico de las "Águilas" para empatar y esa típica mala suerte celeste provocaron una catástrofe en el pueblo azul, que tuvo que ver cómo un autogol de Alejandro Castro al último minuto le arrebató el trofeo de las manos.