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Padre Paulo Sánchez celebra 50 años de vida con gratitud

Por: Sergio Rodríguez

10 Agosto 2026, 16:12

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El sacerdote recordó que ingresó al seminario en 1991, cuando tenía 13 años, primero en Agua Dulce, Veracruz, y después en Saltillo.

Padre Paulo Sánchez celebra 50 años de vida con gratitud
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Rodeado de la comunidad del Verbo Encarnado, el padre Paulo Alfonso Sánchez Valencia celebró sus 50 años de vida, una fecha que aprovechó para agradecer a Dios por el camino recorrido y por una vocación sacerdotal que comenzó desde su adolescencia.

El sacerdote recordó que ingresó al seminario en 1991, cuando tenía 13 años, primero en Agua Dulce, Veracruz, y después en Saltillo. 

En 2006 recibió la ordenación sacerdotal y desde entonces ha dedicado su vida al servicio de distintas comunidades de Coahuila.

A lo largo de estos años, el padre Paulo ha estado cerca de comunidades que enfrentaron conflictos mineros, problemas relacionados con el agua, migración y desapariciones. En cada lugar, dijo, las circunstancias lo llevaron a escuchar a la gente, mediar y acompañar a quienes necesitaban ser escuchados.

Una vocación que lo llevó a estar cerca de la gente

En Hércules, Sierra Mojada, acompañó a trabajadores durante un conflicto minero. Después estuvo en Cuatro Ciénegas, General Cepeda y Nadadores, donde nuevamente enfrentó situaciones sociales que terminaron marcando su trayectoria pastoral.

Al llegar al Verbo Encarnado encontró también una realidad compleja con la llegada de migrantes y el acompañamiento a familias que buscan a personas desaparecidas. Actualmente mantiene ese trabajo y prepara actividades con colectivos de búsqueda que llegarán a la Región Centro.

Superó amenazas y momentos de miedo

El sacerdote reconoció que no siempre fue sencillo. Durante sus primeros años como ministro enfrentó amenazas, llamadas durante la madrugada y momentos de miedo que incluso lo llevaron a pensar en abandonar esa parte de su vida.

Sin embargo, con el apoyo de personas como la defensora de derechos humanos Cristina Auerbach, aprendió a enfrentar esos temores y adquirió conocimientos sobre leyes, mediación y derechos humanos que posteriormente incorporó a su labor pastoral.

Hoy, al cumplir 50 años, el padre Paulo considera que cada experiencia ha dejado una enseñanza. Incluso bromeó con que dentro de una década quisiera estar frente al mar, pero aseguró que, si Dios se lo permite, espera continuar sirviendo a la comunidad.

Después de superar recientemente un problema de salud, afirmó que su prioridad es recuperar plenamente sus fuerzas para seguir adelante. A sus 50 años, el sacerdote mira hacia atrás con gratitud, pero también mantiene la disposición de continuar caminando junto a quienes necesitan apoyo.

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