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Fe, arte y milagros: estoso son los exvotos del Santo Madero

Por: Irene Zapata

12 Abril 2026, 12:32

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Los dibujos (exvotos) más antiguos son verdaderas reliquias que muestra las carencias y las vivencias de los habitantes de Parras hace casi 200 años

A mediados de 1903, Aurelia Moreno, habitante de Parras, se encontraba postrada por estar “mala de parto”. Su esposo, devoto como toda el pueblo, fue a pedirle al Santo Madero por su salud, y cuando la mujer se recuperó, fue a dejar la ofrenda que era común en aquellos años: un dibujo hecho a mano sobre una placa de metal con la descripción del milagro.

Esta pintura se encuentra junto con muchas otras que ahora son expuesta en una pequeña galería popular, que por definición podría considerarse arte sacro. Los religiosos los conocen como exvotos, que son ofrendas religiosas de agradecimiento por un milagro o sanación.

Aquí hay decenas de pinturas realizadas en su mayoría a principios del siglo pasado, colgadas en una pequeña sala a un costado de la capilla del Santo Madero, ubicada en la cima del icónico Cerro del Sombreretillo, en Parras de la Fuente.

Muchas de estas pinturas datan incluso a los años previos a la construcción de la capilla, que inició en 1868 y concluyó en 1880 (a un costo de 11 mil 700 pesos, según consta en la placa ubicada a un lado de la pequeña iglesia, y donados por la caridad pública).

Alfredo Monsiváis Pérez es el sacristán de este lugar, y se encarga de resguardar estas y todas las pertenencias del Santo Madero.

En los años previos a la construcción del templo, los pobladores y creyentes de la región adoraban una cruz de madera en la que según se cuenta, está incrustada una astilla de la cruz que cargó ni más ni menos que Jesucristo.

“Antes del templo trataban de poner la cruz pero salía el viento y la derrumbaba, y la volvían a colocar, y se las volvía a tumbar, hasta que construyeron el templo”, relata Monsiváis Pérez, quien señala la cruz café que ahora se encuentra en el altar de la iglesia.

Los dibujos (exvotos) más antiguos son verdaderas reliquias que muestra las carencias y las vivencias de los habitantes de Parras hace casi 200 años. También se observa el Santo Madero colocado en la cima del cerro, antes de que la comunidad acordara la construcción del templo.

“Francisca Guerra biendose (sic) gravemente enferma de la terrible gripa ella y toda su familia a aclamado al Santo Madero y estando aliviados le dedican este retablo para su memoria. Parras, 22-octubre-1918”, reza una de las inscripciones con un dibujo que muestra a cinco integrantes de una familia subiendo el cerro de rodillas.

El 20 de mayo de 1919 unos bandidos capturaron a Juan Pámanes. La señora Reyes Ruvalcaba, quien se presume era su madre, acudió a invocar al Santo Madero el regreso de Juan, que volvió sano y salvo. Su historia también está relatada en uno de los exvotos de este lugar.

Los dibujos no son las únicas ofrendas que resguarda este pequeño recinto. Hay un vestido de una novia que vino desde Monterrey; están varias fotografías de niños y un título profesional, todos testimonios de los múltiples y variados milagros que se le atribuyen al Santo Madero de Parras.

Hace algunos años, se construyeron unas escalinatas de 442 peldaños, con varias bancas de descanso para quienes deciden subir hasta el templo, en la cima de este cerro. La tradición dicta que cuanto más pesados sean los pecados que el penitente carga, más se cansará.

Cada 3 de mayo, día de la Santa Cruz, se celebran las fiestas patronales aquí en Parras. No es raro ver llegar aquí gente de Saltillo, de Monterrey y de Torreón, además de cientos de extranjeros que visitan este Pueblo Mágico, atraídos por sus vinos.

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