Entre aplausos, silencio y gratitud, familiares y personal médico del Hospital General de Zona y de Medicina Familiar No. 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Coahuila despidieron a Marcela, una mujer de 48 años cuya decisión —respetada por su familia— permitió salvar y mejorar la vida de varias personas en el país.
Marcela, ama de casa, se convirtió en donadora de riñones, córneas, huesos y tejido muscular, luego de que su familia autorizara la procuración de órganos tras confirmarse un daño cerebral irreversible.
Su gesto solidario activó una cadena de esperanza que alcanzó hospitales de Sonora, Nuevo León y el sistema nacional de trasplantes.
De acuerdo con el equipo médico, el pasado 13 de enero Marcela sufrió un evento vascular cerebral severo mientras se encontraba en su domicilio.
Fue trasladada inicialmente a un hospital del IMSS, donde se activaron los protocolos de atención neurológica; sin embargo, la hemorragia cerebral presentaba un pronóstico crítico.
Tras varios estudios especializados y ante la falta de opciones quirúrgicas, el personal médico confirmó la lesión cerebral catastrófica.
Fue entonces cuando se acercaron a la familia para explicar el proceso de donación y los familiares compartieron que Marcela había expresado en vida su deseo de ser donadora, por lo que decidieron respetar su voluntad.
La cirugía de procuración se realizó el domingo y se extendió por seis horas; por lo que los riñones fueron enviados de inmediato a una Unidad Médica de Alta Especialidad en Ciudad Obregón, Sonora, debido a la urgencia de los pacientes en lista de espera.
El Hospital Universitario de Nuevo León recibió huesos y tejido musculoesquelético, mientras que las córneas quedaron bajo resguardo del Centro Nacional de Trasplantes para su asignación.
El personal del hospital reconoció la generosidad de la familia, subrayando que, aun en medio del dolor, tomó una decisión que permitió dar vida, movilidad y visión a otras personas.
Historias como la de Marcela recuerdan que hablar en vida sobre la donación de órganos puede marcar la diferencia cuando llega el momento de decidir, y que un solo acto de solidaridad puede trascender fronteras.