Los dos feminicidios registrados recientemente en Saltillo y Monclova tenían antecedentes de violencia familiar y, en ambos casos, las víctimas habían interrumpido los procesos de denuncia o las medidas de protección, informó la secretaria de las Mujeres de Coahuila, Mayra Valdés González.
La funcionaria señaló que ambos hechos obligan a reforzar las estrategias de prevención y el trabajo coordinado entre las instituciones para evitar que más mujeres pierdan la vida.
“Lo que buscamos en Coahuila es que no haya ningún feminicidio”, expresó.
Respecto al caso de Diana Marina López Mérida, asesinada en Saltillo, explicó que la víctima había solicitado apoyo del Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres desde enero de 2025.
Indicó que durante ese proceso recibió medidas de protección, seguimiento y visitas domiciliarias, pero posteriormente dejó de acudir a las citas y suspendió el acompañamiento.
"Ella recibió acompañamiento por parte del Centro de Justicia en enero de 2025. Tenía medidas de protección… después ella ya dejó de acudir”, explicó.

Añadió que personal especializado realizó llamadas y visitas para tratar de mantener el seguimiento del caso; sin embargo, al no existir respuesta, el procedimiento concluyó conforme al protocolo. Posteriormente, dijo, la víctima retomó la relación con su agresor y meses después ocurrió el feminicidio.
En el caso registrado en Monclova, Valdés González señaló que también existían antecedentes de violencia y que la víctima decidió regresar con su pareja, situación que fue confirmada públicamente por uno de sus familiares.
El caso corresponde al feminicidio de Silvia Aracely Ochoa, de 38 años, cuyo cuerpo fue localizado en su domicilio de la colonia Del Río.
El presunto responsable huyó del estado y posteriormente fue detenido en Sherman, Texas, donde permanece bajo custodia de las autoridades estadounidenses en espera del proceso de extradición hacia México.
La secretaria explicó que en ambos casos las víctimas dejaron de dar seguimiento a las medidas de protección, situación que incrementó su nivel de vulnerabilidad.
“La mayoría de ellas, porque al no continuar la denuncia, desisten también de las medidas de protección y por eso sucede lo que pasó también con el feminicidio en Monclova”, señaló Valdés González.
Insistió en que romper el ciclo de violencia requiere acompañamiento psicológico, jurídico y social durante un proceso que puede prolongarse por meses o incluso años.
A pesar de estos hechos, informó que Coahuila mantiene una tendencia a la baja en feminicidios respecto al año anterior y que, por primera vez, las atenciones a mujeres en situación de violencia disminuyeron 10 por ciento durante el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025.
No obstante, subrayó que el objetivo de las autoridades sigue siendo evitar que se registre un solo feminicidio en la entidad, fortaleciendo la prevención, el acompañamiento integral y la coordinación entre instituciones para atender oportunamente a las mujeres que viven algún tipo de violencia.