Los cambios fiscales planteados para las empresas mexicanas deben analizarse de manera individual, debido a que sus efectos pueden representar beneficios para algunos contribuyentes y dificultades para otros, advirtió la presidenta nacional de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), al abordar las modificaciones relacionadas con el Impuesto sobre la Renta (ISR).
La dirigente empresarial consideró que no todas las compañías se encuentran en las mismas condiciones para aprovechar los esquemas fiscales simplificados, por lo que recomendó revisar sus características y obligaciones antes de determinar si las modificaciones resultan convenientes.
Durante una entrevista en Saltillo, explicó que las propuestas relacionadas con el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO) buscan reducir trámites y facilitar el cumplimiento de obligaciones fiscales para determinados contribuyentes.
Sin embargo, señaló que los beneficios deben evaluarse junto con las restricciones aplicables, particularmente las relacionadas con la recuperación de impuestos y las condiciones establecidas para acceder a los nuevos esquemas.

En cuanto al ISR, recordó que las personas físicas con actividad empresarial pueden enfrentar tasas de hasta 35 por ciento, mientras que para las personas morales la tasa general es de 30 por ciento.
La presidenta de Canacintra consideró que estas cargas fiscales ya forman parte de las condiciones que enfrentan las empresas y sostuvo que los cambios deben examinarse antes de concluir que representan un incremento generalizado de impuestos.
También destacó que las diferencias entre empresas pequeñas, medianas y grandes obligan a evaluar las medidas de acuerdo con su capacidad financiera, estructura administrativa y régimen tributario.
Para el sector industrial de Coahuila, donde participan tanto grandes fabricantes como pequeñas empresas proveedoras, el análisis de las modificaciones fiscales resulta relevante por sus posibles efectos sobre los costos de operación y la planeación financiera.