Ante el riesgo que enfrentan hasta 14 familias de la colonia Analco por el avance de la erosión del arroyo La Encantada, el alcalde de Ramos Arizpe, Tomás Gutiérrez Merino, acudió a las oficinas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), encargadas de la cuenca del río Bravo, para solicitar una intervención que permita frenar el deterioro de la calle Chichén Itzá.

La gestión se realiza después de que la corriente del arroyo arrastrara aproximadamente cuatro metros de la vialidad durante los últimos cinco o seis meses, dejando un barranco de alrededor de ocho metros de altura junto a las viviendas.
De acuerdo con el alcalde, entre 10 y 14 familias se encuentran expuestas a los efectos de la erosión, aunque cuatro viviendas presentan las condiciones de mayor riesgo debido a su cercanía con el terreno afectado.

Gutiérrez Merino explicó que una curva del cauce provoca que el agua golpee directamente contra el terreno próximo a las casas, lo que ha acelerado el desprendimiento de tierra, principalmente durante las lluvias recientes.
El presidente municipal ha señalado que el Ayuntamiento enfrenta limitaciones para ejecutar trabajos directamente en el arroyo, debido a que se trata de un cauce de jurisdicción federal cuya intervención requiere autorización de Conagua.

Ante esta situación, el municipio solicitó apoyo a la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) para desarrollar estudios topográficos y geológicos que permitan determinar las obras necesarias para estabilizar el barranco, recuperar la vialidad y reducir el impacto de la corriente sobre las viviendas.
El alcalde estima que la solución requerirá una inversión de varios millones de pesos, por lo que busca establecer coordinación con las autoridades federales responsables de la administración del cauce.

La visita a las oficinas de Conagua responde a la falta de atención que el edil había denunciado previamente, mientras continúa el deterioro de la calle Chichén Itzá y aumenta la preocupación de las familias que habitan junto al arroyo La Encantada.