La cosecha de nuez comienza a tomar fuerza en las huertas de Parras, donde durante los próximos meses cientos de jornadas de trabajo estarán dedicadas a bajar, recolectar y seleccionar uno de los productos agrícolas característicos de la región.
Las primeras labores dejan buenas expectativas entre quienes participan en la temporada. Alberto Mendoza Pecina, quien cuenta con alrededor de 20 años de experiencia como apaleador, señaló que hasta el momento se observa nuez de buena calidad y consideró que las lluvias registradas han favorecido las condiciones de los nogales.
“Está muy buena ahorita la temporada, la nuez ahorita está muy buena; se ha estado cosechando muy bien la nuez y gracias a Dios con estas lluvias que están ahorita está muy bien todo”, comentó.
Con el avance de la cosecha también aumenta la demanda de mano de obra. Durante aproximadamente dos o tres meses, apaleadores y juntadores encuentran en esta actividad una fuente temporal de ingresos.
El trabajo de los primeros es también uno de los más riesgosos. Para desprender el fruto deben subir entre las ramas de nogales que, dependiendo de la huerta, pueden medir entre 10 y 20 metros, aunque existen ejemplares que alcanzan alturas cercanas a los 30 metros.
Mendoza Pecina explicó que una rama deteriorada o una mala sujeción pueden provocar accidentes, por lo que las cuerdas forman parte indispensable de su equipo antes de comenzar cada jornada.
“Hay que andar bien amarrados y con mayor seguridad la riata para subirnos, andar muy bien amarrados”, señaló.
La experiencia, aseguró, tampoco elimina el peligro. Después de dos décadas realizando esta actividad, sostiene que cada árbol representa condiciones diferentes y obliga al trabajador a revisar cuidadosamente dónde apoyarse y sujetarse.
Una temporada de trabajo para familias de Parras
El inicio de la cosecha también representa una oportunidad económica para trabajadores del campo. De acuerdo con el apaleador, actualmente quienes realizan esta labor pueden recibir entre mil 100 y mil 200 pesos por día, mientras que los juntadores obtienen alrededor de 500 pesos por jornada.
Sin embargo, se trata de empleos que permanecen únicamente mientras dura la cosecha. Mendoza Pecina señaló que, en su experiencia, los trabajadores dedicados a estas labores temporales generalmente no cuentan con seguro proporcionado por los patrones.
“No nos tienen seguro porque es foráneo ese trabajito, es de unos dos, tres meses. Es temporal”, explicó.
Apenas comienza la temporada y en las huertas de Parras el movimiento irá aumentando conforme madure el fruto. Durante las próximas semanas, cuadrillas de trabajadores continuarán recorriendo los nogales para bajar la nuez y posteriormente iniciar su recolección y selección.
Para los apaleadores, cada jornada significa subir nuevamente a las alturas, asegurar las cuerdas y confiar en años de experiencia para realizar un oficio que continúa formando parte de la cosecha tradicional de nuez en Parras.