Altos Hornos de México (AHMSA) llegará este viernes 25 de septiembre a una de las etapas más importantes de su proceso de quiebra, con la subasta conjunta de sus activos y los de Minera del Norte (MINOSA), operación que busca mantener el complejo siderúrgico y minero como una sola unidad productiva.
La audiencia está programada para las 10:00 horas en el edificio sede del Poder Judicial de la Federación, en la Ciudad de México. La convocatoria establece que los activos esenciales de ambas empresas serán ofrecidos de manera conjunta, con el propósito de preservar su valor como unidad productiva.
El proceso llega con seis postores calificados y con la participación condicionada al cumplimiento de una garantía de seriedad de alrededor de 56.37 millones de dólares por participante, equivalente al cinco por ciento del valor mínimo de referencia establecido para la operación.
El avalúo de los activos ronda los mil 326 millones de dólares, mientras que el valor mínimo de referencia se ubica alrededor de los mil 127 millones de dólares.
Sin embargo, el interés de la subasta no se limita al valor de los bienes industriales y mineros. Uno de los principales temas es el destino de los recursos que se obtengan y el pago de los trabajadores afectados por la quiebra.
El juzgado estableció un padrón de 13 mil 907 trabajadores y extrabajadores de AHMSA y MINOSA, cuyos créditos laborales suman aproximadamente 19 mil 248.6 millones de pesos, aunque los montos que finalmente puedan cubrirse dependerán de los recursos que genere el proceso de venta.
En el caso de AHMSA, fueron reconocidos 9 mil 857 trabajadores, con créditos laborales preferentes por alrededor de 3 mil 57.9 millones de pesos y créditos no preferentes por aproximadamente 13 mil 247.3 millones de pesos.
En MINOSA, los montos reconocidos corresponden a más de 618 millones de pesos en créditos prioritarios y alrededor de 2 mil 325 millones en créditos no preferentes.
La diferencia entre estos tipos de créditos es relevante dentro del concurso mercantil, ya que la legislación establece un orden de prelación para distribuir los recursos obtenidos con la venta de los activos.
Por ello, una eventual venta de AHMSA no significa que automáticamente queden cubiertos todos los adeudos laborales ni las demás obligaciones de las empresas. El resultado dependerá del precio que alcance la operación y de la distribución de los recursos conforme a las reglas del procedimiento concursal.
Otro de los objetivos planteados con la venta como unidad productiva es mantener abierta la posibilidad de que el complejo vuelva a operar. AHMSA permanece sin producción desde 2022 y su eventual reactivación requeriría inversiones para rehabilitar instalaciones, maquinaria, capital de trabajo y cadenas de suministro.
Para Monclova y la Región Centro de Coahuila, el desenlace tiene además una dimensión económica y laboral. Durante décadas, AHMSA fue uno de los principales motores de la actividad industrial de la región, por lo que el resultado de la subasta tendrá implicaciones que van más allá del procedimiento jurídico.
La audiencia del 25 de septiembre permitirá conocer si alguno de los postores presenta una oferta por la unidad productiva y bajo qué condiciones se desarrolla la operación.
El futuro de AHMSA, sin embargo, no quedará definido únicamente por el resultado de la puja. En caso de concretarse la venta, el siguiente desafío será determinar si los activos pueden volver a convertirse en una operación siderúrgica viable y qué impacto tendrá ese eventual proceso en los trabajadores, proveedores y la economía de la Región Centro.