Dinamarca registró una temperatura histórica de 37 grados Celsius, la más alta medida en el país desde que comenzaron los registros meteorológicos sistemáticos en 1874, en medio de una intensa ola de calor que también afecta a distintas regiones de Europa.
El nuevo récord fue confirmado de manera preliminar por el Instituto Meteorológico Danés, que informó que el valor alcanzado este sábado representa la marca más elevada en la historia climática del país nórdico.
Dinamarca rompe récord histórico de temperatura
"Hoy alcanzamos con 37.0 grados la temperatura más alta registrada en la historia del tiempo danés", señaló el Instituto Meteorológico Danés en su cuenta oficial de X.
La institución explicó que se trata de la temperatura más alta registrada en Dinamarca desde que el país comenzó a medir de forma sistemática sus valores meteorológicos en 1874.
El dato supera el anterior récord nacional, que era de 36.4 grados Celsius y se mantenía vigente desde agosto de 1975, lo que dimensiona la excepcionalidad del episodio registrado este fin de semana.
El Instituto Meteorológico Danés aclaró que la cifra todavía será sometida a una revisión técnica para verificar la calidad de las mediciones, como ocurre en este tipo de registros extremos.
"Revisaremos y verificaremos la calidad de todas las mediciones después del fin de semana, pero, por el momento, no tenemos motivos para creer que no sean correctas", señaló el organismo.
Ola de calor redefine los límites climáticos en Europa
El récord en Dinamarca ocurre en medio de una ola de calor que ha elevado las temperaturas en varios países europeos, provocando alertas sanitarias, afectaciones en transporte y preocupación por posibles impactos en infraestructura, agricultura y suministro eléctrico.
El episodio resulta especialmente significativo para un país asociado históricamente con climas templados y frescos, donde las temperaturas máximas habituales de junio suelen ubicarse muy por debajo de los valores registrados este sábado.
Especialistas climáticos han advertido que las olas de calor en Europa son cada vez más frecuentes, prolongadas e intensas, un fenómeno que está modificando los patrones meteorológicos tradicionales del continente y elevando el riesgo de nuevos récords durante los meses de verano.