New York Fashion Week

Nueva York ha sido de nuevo este febrero la capital mundial de la moda con las propuestas para el otoño e invierno 2010-2011 de reconocidos diseñadores internacionales como Carolina Herrera, Ralph Lauren o Narciso Rodríguez, y de creadores españoles como David Delfín y Custo Barcelona. Una de las citas más comerciales de la agenda de cualquier amante de la moda y en la que ha imperado un aire de melancolía al ser la última que acoge el icónico Bryant Park de la Gran Manzana y tras haber arrancado el mismo

19/Feb/10 09:41
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EFE - Destacaron colecciones que aúnan lujo y comodidad, y que dibujan una mujer fuerte y segura ante los desafíos del mundo actual.

Tras esta edición, los organizadores de este espectáculo de la moda cierran un ciclo en el que el estilo ha estado ligado a Bryant Park un total de 17 años, 31 temporadas y casi 2.500 desfiles, con los que se han lanzado muchas carreras, desde diseñadores y modelos a estilistas y famosos.

Un año más quedó patente que Nueva York es sinónimo de sofisticación. Firmas tan imprescindibles asentadas en la ciudad de los rascacielos, como Ralph Lauren, Calvin Klein, Michael Kors o Carolina Herrera, ofrecieron colecciones fieles a sus patrones y de las más aplaudidas por los “fashionistas” presentes en sus desfiles.

Fashionistas de toda índole se dieron cita entre el 11 y el 18 de febrero en la ciudad de los rascacielos para conocer lo más nuevo con lo que algunas de las agujas más respetadas del mundo de la moda quieren vestir a la mujer el invierno del próximo año. Unas propuestas dispares en muchos casos, pero en las que una vez más destacaron colecciones que aúnan lujo y comodidad, y que dibujan una mujer fuerte y segura ante los desafíos del mundo actual, como demostraron los diseños de clásicos del estilo estadounidense, como Michael Kors o Nicole Miller, quienes mostraron sus creaciones por última vez en el centro de Manhattan.

BYE BYE, BRYANT PARK.


La razón no es otra que la marcha de la pasarela bianual a partir del próximo septiembre al Damrosch Park, junto al Centro Lincoln de la Gran Manzana. Los organizadores de este espectáculo de la moda cierran así un ciclo en el que el estilo ha estado ligado a Bryant Park un total de 17 años, 31 temporadas y casi 2.500 desfiles, con los que se han lanzado muchas carreras, desde diseñadores y modelos a estilistas y famosos. “Bryant Park nos ha dado muchas alegrías, pero ahora hay que pensar en las que nos dará Damrosch Park”, señaló a Efe-Reportajes la vicepresidenta de IMG Fashion, firma organizadora del evento, Fern Mallis.

Con ella coincidía Carolina Herrera, quien en una entrevista con Efe-Reportajes, se mostraba “encantada” con la nueva ubicación y quien auguró “un buen futuro” a todos los modistos en el nuevo enclave.

Para decir un adiós algo nostálgico a Bryant Park,  los organizadores han adornado sus tres carpas con los pensamientos que a diseñadores, estilistas y "fashionistas" les ha inspirado este recinto. "Nueva York fue mi primer gran sueño y Bryant Park mi primer desafío", señaló el diseñador venezolano Ángel Sanchez, mientras que la estadounidense Anna Sui aseguró que a ese recinto "se bajaba desde nuestras oficinas con todas las cosas como en una caravana, esa simplicidad nos va a faltar".

Para la directora de la revista Vogue, Anna Wintour, "Bryant Park se convirtió en el faro de lo que representa la moda para Nueva York, que es la evolución sin miedo y sin pausa".

Pero si algo infundó tristeza a los amantes de la moda durante esta Semana de la Moda de Nueva York fue el suicidio en Londres de Alexander McQueen, que se produjo el mismo día en que empezaban los desfiles en Manhattan y que pilló a todos por sorpresa “en el desfile de BCBG Max Azria”, según recordó Mallis, cuando la noticia “fue de arriba a bajo de las gradas” como la pólvora. “El inicio de la semana ha sido muy bueno, aunque a todos nos ha desanimado la muerte de Alexander McQueen y estamos tratando de entender la fragilidad de esta industria y de los diseñadores", se lamentaba la vicepresidenta de IMG, quien recordó a McQueen como "una persona muy tímida y reservada, pero con un talento increíblemente brillante que lo hacía un diseñador único".

Mientras numerosos seguidores neoyorquinos de McQueen amontonaban flores y notas de pésame ante el establecimiento que éste tenía en la Gran Manzana, una de sus grandes amigas, la modelo Naomi Campbell, aprovechó su presencia en la Semana de la Moda de Nueva York para rendirle un especial homenaje.

La cotizada maniquí británica cerró el desfile con que su organización benéfica "Fashion for Relief"  recaudó fondos para Haití con lágrimas en los ojos tras recorrer la pasarela con un estampado vestido corto y vertiginosos "stilettos" firmados por el modisto. Junto a ella, estaban su compatriota Karen Elson, la danesa Helena Christensen y la estadounidense Angela Lindvall, así como la irlandesa Daphne Guinness, conocida como la musa de McQueen y quien optó por un atrevido diseño que le cubría el rostro por completo.

LOS GRANDES DE LA MODA ESTADOUNIDENSE.

Con la muerte de McQueen aún en mente, los desfiles neoyorquinos siguieron su curso para, como destacó Mallis, ofrecer el mejor homenaje al fallecido modisto, el de demostrar el talento de la industria. Y quién mejor para hacerlo que las firmas más icónicas de la industria estadounidense. Un año más quedó patente que Nueva York es sinónimo de sofisticación. Así firmas tan imprescindibles asentadas en la ciudad de los rascacielos, como Ralph Lauren, Calvin Klein, Michael Kors o Carolina Herrera ofrecieron colecciones fieles a sus patrones y de las más aplaudidas por los “fashionistas” presentes en sus desfiles.

La primera de esas respetadas agujas en presentar su nueva colección fue Herrera. El desfile de la venezolana es sin lugar a dudas una de las citas más destacadas de toda la semana. Herrera una vez más apostó por una mujer sofisticada, ultrafemenina y envuelta en tejidos lujosos y con múltiples detalles refinados. El resultado son unas creaciones ideales para “una mujer segura, la que le gusta estar chic de día y seductora de noche", dijo la diseñadora durante una entrevista con Efe-Reportajes.

Sedas, organzas, algodones, mohair, lana, tafetanes o fieltros son algunos de los tejidos elegidos por Herrera, quien también apostó por las pieles en abrigos, chaquetas y boleros, así como en favorecedoras bufandas, acompañadas de sombreros, su accesorio estrella para el próximo invierno.

Más neoyorquina que nunca, Donna Karan apostó por su parte por negros, grises y marrones cálidos llevados a minivestidos y minifaldas de lana o cuero, acompañados de chaquetas de lana, jerseys de angora, adornados con lentejuelas y de estampados geométricos, que las modelos llevaron con medias negras, con calcetines o con piernas desnudas y botines de superplataformas. El negro fue también el color estrella de la colección de Nicole Miller, quien también se basó en “una mujer urbana fuerte, que se siente poderosa y preparada para la dureza y los problemas que ofrece el mundo”, según explicaron a Efe-Reportajes los responsables de la firma de la conocida modista, que logró sorprender con chaquetas de piel y con su interpretación del estampado militar, con el que la mujer se debe preparar “para la jungla urbana”.

En el caso de los modistos, tanto el mediático Michael Kors como Ralph Lauren y Francisco Costa para Calvin Klein pisaron sobre seguro en esta edición de la Semana de la Moda. Kors creó así unos diseños en los que conviven lujo y confort, y entre los que no faltaron elegantes vestidos de noche con el negro, el dorado y los colores metalizados como tonos protagonistas, y tampoco vistosos abrigos de pieles que combinó con cómodos pantalones y faldas.

También las pieles estuvieron presentes en la nueva colección de Ralph Lauren, quien apostó por ellas, por ejemplo, en bufandas y sugerentes maxibolsos. El estadounidense, fiel a sí mismo, presentó una figura muy femenina en las tonalidades más profundas de los marrones, verdes y grises antracita, combinados en ocasiones con burdeos, esmeraldas y amatistas, y logró refrescar el "look" de sus clásicas chaquetas de tweed y cheviot mezclándolas con faldas de volantes en chifón y con jerseys de lana cachemire.

Por su parte, el brasileño Francisco Costa, que se encarga de la dirección creativa de la Calvin Klein desde hace siete años, volvió a elogiar el minimalismo con clase y la sofisticación al "una colección sencilla y directa, para conseguir un resultado muy icónico", según reconoció el diseñador a Efe-Reportajes. Tomó así de referencia prendas masculinas, como abrigos largos y gabardinas, para reconstruirlas y hacerlas lo más femeninas posibles en diseños en los que destacaron los tonos blancos que evolucionan a los grises plateados, azules marinos, tonos piedra y negros.

EL MÁS PROLÍFICO.

Pese a no ser estadounidense, el francés Max Azria ha creado un imperio textil en este país y, un año más, se permitió el lujo de ser el modisto que más se dejó ver en las carpas de Bryant Park gracias a la presentación de sus tres nuevas colecciones. Los amantes de la moda conocieron así sus apuestas informales y juveniles para BCBG, firma con la que ideó un mundo de líneas limpias y colores neutros y fríos que, según avanza el día, van tomando calidez para la mujer urbana.

También desveló la nueva colección de Hervé Léger, compuesta de una sofisticada línea de vestidos con sus habituales bandas elásticas. Azria y su esposa Lúbov, también diseñadora, se decantaron por figuras muy técnicas, asimétricas y a veces futuristas. Para la marca que lleva su propio nombre, Azria optó sin embargo por llevar el minimalismo al extremo con piezas desestructuradas confeccionadas en crêpés, satenes y cuero de aire vaporoso en las que los colores estrellas fueron los minerales.

LAS AGUJAS LATINAS.

Los diseñadores latinos llevan años marcando el ritmo de la moda estadounidense a la par de sus colegas estadounidenses. Por ello, la Semana de la Moda de Nueva York no sería la misma sin la presencia de grandes nombres con acento latinoamericano, un grupo que, capitaneado por Carolina Herrera, gana adeptos constantemente entre los amantes de la moda en Manhattan, donde ya no sorprende que, entre los apellidos de los modistos más admirados haya un Rodríguez o un Reyes.

El cubano Narciso Rodríguez, nombrado "diseñador de las colecciones 2010" por los organizadores de la pasarela neoyorquina, presentó unas apuestas basadas en el negro y fieles a sus líneas estrictas sobre diseños muy precisos y estructurados. Con vestidos de líneas geométricas y complicados detalles en cintura y hombros, los abrigos, algunos de ellos reversibles y otros de ellos en neopreno, fueron las estrellas de su desfile en el que también destacaron los sombreros casco con los que dio un toque futurista a las modelos.
El colombiano Brian Reyes, mostró por su parte una colección inspirada en "una mujer que se pierde en el bosque", según explicó a Efe-Reportajes el modisto, quien subrayó que recurrió a las tonalidades de la naturaleza, "los tonos del fuego y la madera",  para dar vida a prendas destinadas a “una mujer que trabaja, que tiene carrera y que practica deportes". Optó así  por vestidos ceñidos al cuerpo que delinean la figura femenina, y faldas de volantes con movimiento, así como por pantalones y abrigos confeccionados en seda, piel y viscosa.

Reyes, uno de los latinos más reconocidos en el mundo de la moda neoyorquina ya que trabajó en las casas de las firmas Ralph Lauren, Michael Kors y Oscar de la Renta antes de lanzarse por su cuenta, y junto a él también destacan últimamente en la Gran Manzana otros jóvenes diseñadores emergentes, como el mexicano Christian Cota o el hondureño Carlos Campos.

Ambos presentaron, fuera del programa oficial de Bryant Park, unas colecciones muy distintas e inspiradas por el cubismo en el caso de Cota y en el mundo de los mariachis y la película “Desperado”, de Antonio Banderas y Salma Hayek, en el de Campos.

Genio brasileño

La presencia brasileña en Nueva York llegó, además de gracias a Francisco Costa, de la mano de Carlos Miele y Alexandre Herchcovitch. Miele, uno de los talentos consolidados en la Fashion Week de Nueva York, presentó una visión de la mujer para la próxima temporada invernal fusionada con los colores puros y las formas geométricas que inspiran su proceso creativo.
"He intentado hacer una colección con colores puros y de geometría abstracta", dijo Miele durante una entrevista con Efe-Reportajes sobre unas apuestas en las que ha introducido un tejido biodegradable, el "ecodenim", producido con los restos de la tela de pantalones jeans.

Herchcovitch, sin embargo, apostó por una feminidad poco usual al presentar una mujer de aires eslavos, ataviada al mismo tiempo con tejidos clásicos como lanas y terciopelos, y elementos rockeros y punks en forma de tachuelas doradas o cadenas, entre estampados étnicos.

FASHION WEEK “MADE IN SPAIN”.


El español hace años que es una de las lenguas que más se oyen entre bambalinas en los desfiles de esta Semana de la Moda, y no sólo gracias a diseñadores llegados de muchos puntos de Latinoamérica sino también de España. La conocida como la moda “made in Spain” se dejó notar este año en la pasarela de la Gran Manzana gracias a las líneas de Custo Barcelona, Toni Francesc, Davidelfín y Trías.

Custo Dalmau apostó en esta ocasión por los colores metalizados, las pieles cálidas y los estampados brillantes. Ésas son las principales características de "Hairy Metal", la nueva colección del colorista y vanguardista creador en la que las piezas estrellas fueron los abrigos. “Hay que leerlos con doble lenguaje. El exterior, que es el del pelo largo y tintado, muy glamouroso, y el interior, realizado en ante y con ilustraciones icónicas", dijo a Efe-Reportajes Dalmau.

En un tono menos colorista y desenfadado presentó Toni Francesc sus nuevas apuestas, unas creaciones que él mismo definió a Efe-Reportajes como "una metáfora entre hombre y máquina", de la que sale una mujer estilizada y futurista que el próximo invierno vestirá desde pantalones hiperanchos y de grandes volúmenes a los que se adaptan, tipo leggings, como una segunda piel a su cuerpo. Los óxidos, los marrones matizados con el cobre o la tierra, azules cobaltos, grises-verdosos y negros, fueron las apuestas de Francesc.

El vanguardista David Delfín y el casi desconocido Joaquín Trías se encargaron de cerrar la presencia española en Bryant Park y lo hicieron con colecciones muy diferenciadas en las que mostraron sus señas de identidad. Delfín, que volvió a acompañarse de su modelo fetiche, Bimba Bosé, reiteró su amor por el color y, dejando atrás el verde de su anterior colección, apostó claramente por el amarillo y el rosa en sus diseños femeninos y también masculinos, con los que presentó a un hombre con pantalones shorts y leggings, además de colocarles en la cintura plisados o medias chaquetas cosidas a esa prenda.

Joaquín Trías, por su parte, presentó unos diseños marcados por la proporción e inspirados, según
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